Raffaello Lambruschini

Nació en Génova el 14 de agosto de 1788 y murió en Figline Valdarno el 8 de marzo de 1873. A los diecisiete años vistió el hábito sacerdotal; todavía muy joven, marchó a Roma, junto a dos tíos suyos eclesiásticos. Con uno de ellos, nombrado obispo de Orvieto, dirigióse a esta ciudad, donde, tras la invasión napo­leónica de los Estados Pontificios, asumió en secreto el cargo de pro-vicario general de la diócesis, por cuanto el tío había sido deportado a Francia al negarse a prestar el juramento al emperador. Reveló grandes facultades en el ejercicio de tal misión, y, denunciado dos años más tarde, fue enviado a Córcega. Vuelto a Orvieto en 1814, estuvo algún tiempo en un convento; no obstante, la decadencia de las costumbres del clero llevóle al abandono de la carrera eclesiás­tica. Retirado a una villa cercana a Figline Valdarno, amplió los estudios clásicos, filo­sóficos, teológicos y patrísticos realizados en Roma con los de Botánica y Física. Durante el primer decenio de su nueva vida practicó también la agricultura, y al mismo tiempo estudiaba tratando de profundizar su conocimiento de los hombres y madurar sus ideas religiosas.

Por aquel entonces concibió la religión como función vital, y vio en el cristianismo una perfección del espíritu humano y un vínculo entre la vida mortal y la eterna, capaz de renovar el mundo contemporáneo; asimismo, propugnó una vasta y profunda reforma religiosa. En 1825 G. Pietro Vieusseux interesóle en la fundación del Giornale agrario (1827) y le introdujo en el movimiento literario y social de la Toscana. Lambruschini colaboró enton­ces en el citado periódico y en la Nuova Antologia (v.), y se dedicó a la sericicul­tura, la agricultura, los estudios lingüísti­cos, la meditación religiosa y la educación. En 1831, tras haberse relacionado con los educadores de la Suiza francesa, estableció en su villa una pequeña institución docente dirigida por él mismo y concebida como una familia; orientada a través de métodos activos, alternaban en ella el juego, el tra­bajo y la observación de la naturaleza con la enseñanza de las diversas materias, entre otras las lenguas modernas, el canto, el de­porte y el dibujo. Lambruschini estudiaba detallada­mente la psicología de los alumnos, a los que, por otra parte, dio una formación religiosa inspirada en la libertad y la tole­rancia.

Fruto de tal institución fue el primer periódico pedagógico italiano de importan­cia, Guida dell’educatore (1836-1845), que ejerció una gran influencia. Interesado en la actividad política, ingresó en 1859 en la Asamblea toscana, y a fines de este mismo año volvió a la actividad docente, dentro de la cual desempeñó varios cargos oficiales elevados. En 1849 había ‘aparecido De la educación (v.). En 1860 Lambruschini fundó la revista La famiglia e la scuola, y en 1862 Gioventù. Póstuma apareció la obra Delle virtù e dei vizi (1873).

G. Calò