Luigi Lamberti

Nació en Reggio Emilia el 27 de marzo de 1759 y murió en Milán el 4 de diciembre de 1813. Afianzóse pronto como literato del ambiente neoclásico emiliano con poesías originales y traducciones del griego, y posteriormente prosiguió su formación y su actividad literarias en Roma. Llegados los franceses a Italia, adhirióse a las nuevas ideas, y, tras un destierro a Francia, se estableció en Milán, donde per­maneció hasta su muerte y desempeñó im­portantes cargos. Dirigió la magnífica edición bodoniana del texto griego de la Ilíada (1810), labor que representa su mayor obra de filólogo y erudito neoclásico, y cuyos método y gusto aparecieron luego docu­mentados en las Osservazioni sopra alcune lezioni dell’«Iliade» d’Omero (1813), reflejo de la doctrina de helenista del autor y de sus conocimientos lingüísticos y literarios.

Así pues, la importancia de Lamberti se apoya más bien que en su producción poética original (v. Poesías), en la actividad por él desarrollada como erudito, lingüista pu­rista, ardiente defensor de la perfección helénica y, sobre todo, traductor de poetas griegos; en este último aspecto cabe citar Poesie di greci scrittori (1808), obra en la que Lamberti reunió un tomito juvenil publicado en Reggio en 1786, la traducción, menos feliz, del Edipo, de Sófocles (1798), y la de los Cantos militares de Tirteo, muy fa­mosa en la época «republicana».

W. Binni