Rafael Obligado

Poeta argentino nació en Buenos Aires en 1851 y murió en Mendoza en 1920. De familia acomodada, creció en la estancia que sus padres tenían junto al Paraná y después empezó los estudios de Derecho, que luego abandonó llevado por su vocación literaria. Alejado de los pro­blemas políticos, organizó con Martín Coro­nado la Academia Argentina, y con Miguel Cañé, la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, de la que obtuvo el título de doctor «honoris causa». Es un singular poeta de influencias román­ticas y neoclásicas, de temas populares y lenguaje culto, mejor dicho, no dialectal, ni vulgar, sino refinado en su pretensión.

Continuador de Echeverría y enamorado de la tradición de su país, llora líricamente los destrozos que en ella causa la evolu­ción de su pueblo: es un nacionalista que trata de idealizar la realidad nacional con más sinceridad y emoción lírica que profun­didad y genio en la inspiración. Su pro­ducción poética es escasa (v. Poesías), y lo más importante de ella es el poema Santos Vega, en cuatro partes: El alma del paya­dor, La prenda del payador, El himno del payador y La muerte del payador. Sin em­bargo, se observan también las calidades de su poesía en otras composiciones suyas, como El hogar paterno, El nido de boye­ros, La flor del ceibo y Los Horneros. El sentido autóctono de su lírica hizo que bien pronto se le considerara «el poeta nacional» en su país. Y en efecto, hay en ella valo­res singulares y delicados que salvan al poeta para la posteridad.

J. Sapiña