Historiador, poeta y filólogo venezolano n. en Maracaibo en 1810 y m. en Madrid en 1860. Llegó a capitán en el Ejército de su país de origen, pero marchó a España en 1843 y aquí se quedó hasta su muerte.
Es una de las figuras paradójicas del mundo hispanoamericano: hombre liberal, reacciona contra el romanticismo y se vuelve hacia los clásicos españoles del Siglo de Oro; venezolano por nacimiento y formación, se establece en España, ocupa en la Real Academia de la Lengua el sillón que había dejado vacante por fallecimiento Donoso Cortés, habla sobre «Donoso Cortés y el tradicionalismo» en su discurso de ingreso y dirige La Gaceta de Madrid; filólogo competente y purista del lenguaje, enfoca su labor desde Madrid con una orientación conservadora, diametralmente opuesta a lo que significa la orientación renovadora de su compatriota Andrés Bello (Diccionario matriz de la lengua española y Diccionario de galicismos); neoclásico apasionado, combate implacablemente la influencia francesa en el lenguaje que había llegado a ser característica en la literatura de muchos neoclásicos ilustres.
Con todo, diríase que su labor haya sido realizada con la cabeza y no con el corazón: es objetivo, pero frío; la razón frena siempre en él los impulsos del sentimiento. Su obra más importante es el Resumen de la historia antigua y moderna de Venezuela (v.); entre sus poesías, ofrecen detalles de inspiración delicada y de cierta altura lírica su Adiós a la patria, el melancólico poema «riojano» A una flor marchita y la oda A Cristóbal Colón, premiada por el Liceo de Madrid. Academicista de ideas liberales, Baralt es el ciudadano de Venezuela libre que se reintegra voluntariamente a la tradición literaria de la antigua metrópoli.
J. Sapiña

