Rabano Mauro

Nació en Maguncia hacia el año 784 y murió en la misma ciudad el 4 de febrero de 856. Oblato en la abadía benedictina de Fulda, el futuro «praeceptor Ger- maniae» tuvo la fortuna de ser enviado a Tours para su formación cultural y de re­cibir del mismo Alcuino (quien le distin­guió y le apellidó Mauro) la misión a la que había de dedicarse en su patria. En 801, aunque sólo diácono, era ya maestro en su abadía. Ordenado sacerdote en 814, conservó el mismo cargo y obtuvo además el de bibliotecario. Hasta 822, año en que Rabano Mauro fue nombrado abad, no se convirtió Fulda en el primer centro misionero de cultura de Alemania. Para apoyar la actividad evangelizadora en el Este, todavía pagano, Rabano intensificó los estudios teológicos y escribió comentarios a la Biblia (los redactó para casi todos los libros), tratados gramaticales, glosarios, homilías, poesías, además de una intensa correspondencia con obispos y mi­sioneros.

Defendió el conocimiento de la cultura antigua en Sobre la instrucción del clero (v.) e intentó la enciclopedia en los 22 libros Del Universo (v.) y en el tratado científico De computo. Un libro aparte, de poesía figurativa a la que fue muy aficio­nado, es Elogios de la Santa Cruz. Rabano no ambicionó la originalidad, precisamente a causa de los objetivos perseguidos, y su im­portancia consiste en el papel de compilador que asumió para transmitir y difundir el patrimonio cultural asimilado en decenas de años de investigación. Depuesto del cargo abacial por motivos políticos y habiéndose retirado a Petersberg, no abandonó su ac­tividad literaria, que continuó incluso cuan­do Luis el Germánico le nombró obispo de su ciudad natal. Como obispo, vinculó su nombre a tres importantes Concilios y a la condena de Gotescalco (848).

C. Falconi