Nació el 10 de diciembre de 1870 en Gante y murió en París el 5 de junio de 1925. Su verdadero nombre era Louis, que transformó en Louys por excentricidad. Llevado muy joven a la capital de Francia, frecuentó allí la Escuela Alsaciana Protestante y luego la Sorbona. Permaneció en esta ciudad, y en ella trabó amistad singularmente con André Gide, antiguo condiscípulo suyo, y Paul Valéry. Empezó muy pronto a componer versos, y en 1891 revelóse poeta de tendencias parnasianas en su primer volumen Astarté y en los diversos textos poéticos que en la revista La Conque, por él fundada y dirigida, alternaban con páginas de Henri de Régnier, Gide y Valéry. Su obra, empero, aparecía viciada por una especie de influjo dannunziano que distinguía al autor de estos otros literatos, más severos.
Incluso Grecia, a la que siempre consideró un mundo perfecto, queda en él reducida a un lugar ideal de amores libres, alegrías fáciles y delicados placeres. Tradujo a los autores poéticos griegos, y fue, a su vez, poeta de forma pura. De esta suerte, cuando en 1894 publicó sus «poesías en prosa» tituladas Las canciones de Bilitis (v.) no le resultó difícil hacerlas pasar por traducción suya de una obra de una poetisa desconocida y contemporánea de Safo. Su gusto de esteta decadente resultaba adecuado al ambiente del simbolismo tardío; ello diole cierta notoriedad temporal, a la que contribuyó también el inesperado elogio de François Coppée a su licenciosa novela Afrodita (v.), publicada en 1896. Sus obras más notables siguen siendo Las canciones de Bilitis, a las cuales puso música Debussy, y la novela de ambiente español La mujer y el pelele (v.), en la que el director cinematográfico Von Stemberg inspiró un célebre film interpretado por Marlene Dietrich. Son también dignas de mención las sabrosas y picarescas páginas de Aventures du roi Pausóle.
G. Veronesi

