Philippe Quinault

Nació en París el 3 de junio de 1635, murió en la misma capital el 26 de noviembre de 1688. Quinault es uno de los más afortunados dramaturgos y libretistas franceses del siglo XVII y fue un «descu­brimiento» de Tristán l’Hermite, junto al cual lo había colocado su padre, modesto panadero, en calidad de criado: Tristan l’Hermite, sorprendido y admirado de las precoces aptitudes artísticas del muchacho, tomó a su cargo su educación y pronto lanzó al novel comediógrafo haciendo re­presentar una de sus obras, Les rivales (1653), la primera de una serie de «pièces» que van de lo trágico a lo cómico y que se sucedieron numerosas y aplaudidas en los teatros parisienses durante casi quince años : Uamant indiscret (1654), La comédie sans comédie (1655), Le fantôme amoureux (1659), Astrate (1663, v. Armida), etc.

Aco­gido Quinault en los círculos «preciosos», su ma­trimonio (1660) con la viuda de un rico comerciante le permitió comprar el cargo de ayuda de cámara del rey y después el de auditor en el Tribunal de Cuentas; en 1670 era admitido en la Academia. La fama de Quinault, oscurecida por el éxito del teatro raciniano, recobró su antiguo esplendor al colaborar con G. B. Lully (v.), para el que es­cribió numerosos libretos, entre los que son dignos de mención Cadmo y Hermio- na (1673, v.), Alcestes (1674, v.), Phaéton (1683), Amadis de Gaule (1684) y Armida (1685, v.), el último de la serie. Pensionado más tarde por el rey y después de recibir muchos honores, le sobrevino una crisis moral a consecuencia de la cual, roto todo vínculo mundano, pasó los dos últimos años de su vida en la soledad y en religioso recogimiento.