Nació posiblemente en 1754 y murió en 1821. Realizados los estudios en Cluj y Blaj, dirigióse en 1774 a Roma, donde se doctoró en Filosofía y Teología (1779). Vuelto a la patria, luego de un descanso de un año en Viena, llegó a profesor en Blaj en 1780, y en 1794 recibió las órdenes sagradas; sin embargo, a causa de la aversión del obispo Bob abandonó esta población, dedicóse a la actividad parroquial y se esforzó en la formación del pueblo que se le confiara. Durante quince años de apostolado reunió a los muchachos humildes en prados, campos y lugares donde los trabajos de la agricultura y el pastoreo les desperdigaban para enseñarles los rudimentos de la gramática. Luego marchó a Budapest, donde parece haber permanecido desde 1809 hasta su muerte.
Se le acusó, aun cuando es posible que injustamente, de haber desempeñado en la mencionada ciudad el cargo de revisor imperial de la censura. Sus estudios más importantes se refieren a la historia de la Iglesia en Rumania durante el período comprendido entre la cristianización inicial y la unión (1813), así como al problema de los orígenes del pueblo rumano y de la continuidad del elemento romano en Dacia. M. apoya sus teorías históricas con argumentos filológicos, y defiende, tanto en algunas páginas de la Historia de los orígenes de los rumanos en Dacia (v.) como en el Dialog pentru începutul limbii române (1819) y, finalmente, en la original obra Dictionarul de Buda (1825), la formación del rumano a partir del latín vulgar. Ello provocó una polémica (1815-16) con el filólogo eslavo Kopitar, quien alegaba la participación, hasta cierto punto, de las lenguas eslavas y balcánicas en la evolución del mencionado idioma.
R. Del Conté

