Petronia Proba

Era hija del cónsul Petronio Probiano, que fue también prefecto de Roma, y esposa de otro «praefectus urbi», Clodio Celsino Adelfio, así como ma­dre de Clodio Olibrio, cónsul en 379 y de Foltonio Probo Alipio, prefecto en 391; Proba vivió entre los años 322 y 370, y en el últi­mo decenio de su vida compuso una obra en 694 hexámetros que es sólo un centón de versos virgilianos (v. Centón). Cuando to­davía era pagana había escrito Proba poemas sobre la gloria de Roma; pero después que fue conquistada por la fe cristiana, quiso adaptar al nuevo tema las viejas formas poéticas, siguiendo de un modo rígido los preceptos de la retórica.

La obra se divide en dos partes iguales, una sobre el Viejo Testamento y la otra sobre la vida de Jesús; los episodios son escogidos libremente, y en ellos se fuerza a menudo el pensamiento bíblico para adaptarlo a las formas virgilianas; pero son innegables la sinceridad del sentimiento y un cierto calor, y en algunas descripciones de la naturaleza, así como en algunos episodios de la historia de Cristo, la autora sabe mostrarse bastante eficaz. La obra de Proba fue muy leída y admirada en las escuelas medievales, pese a la condena del decreto seudogelasiano sobre la aplicación de expresiones extraídas de poetas paganos a temas relativos a la fe cristiana.

P. Brezzi