Peter Rosegger

Nació el 31 de julio de 1843 en Alpl, cerca de Krieglach (Estiria), donde murió el 26 de junio de 1918. Hijo de modestos campesinos, trabajó también en el campo hasta los diecisiete años. Quiso ha­cerse sacerdote, aun cuando seguramente porque el seminario representaba para un montañés la única posibilidad de estudio. Mientras tanto, leía ávidamente cuantos li­bros caían en sus manos. A los dieciséis años marchó a un pueblo cercano para aprender allí el oficio de sastre; con fre­cuencia iba con su amo a trabajar en las casas de los campesinos, y ello le permitió reunir varias experiencias acerca de la vida rústica. Inició entonces la composición de bocetos y poesías dialectales, y ya antes de los veintidós años publicó sus primeros ensayos en un periódico de Graz, con lo cual se atrajo la benevolencia de algunos protectores; obtenida una beca, frecuentó durante cuatro años la Academia Comer­cial de la mencionada ciudad.

Fue ésta una época de fecunda actividad literaria: en el curso de un bienio Rosegger dio a la luz una colección de composiciones líricas en dia­lecto, dos tomos de narraciones y un libro acerca de las costumbres populares estirianas. Entre 1870 y 1872 dedicóse a viajar: estuvo en Alemania, Holanda, Suiza e Ita­lia. En 1873 contrajo matrimonio con una admiradora, que falleció al cabo de dos años en el parto del segundo hijo. Nombrado ins­pector escolar, después de algún tiempo re­nunció al cargo para poderse dedicar más libremente a la literatura. El éxito finan­ciero de sus libros, en particular de la no­vela Los escritos del maestro de escuela, en el bosque (1875, v.), le había permitido la construcción de una villa en su localidad natal. En 1879 casóse de nuevo; su segunda esposa diole tres hijos. En 1876 había fun­dado una revista, Heimgarten [Jardín do­méstico], en la que publicó la mayoría de sus obras; en ella aparecieron: en 1877 la novela autobiográfica Patria en el bosque (v.), editada nuevamente con adiciones en 1886, en cuatro tomos; en 1880-81 El bus­cador de Dios (v.), texto que fue publi­cado luego en dos tomos en 1883 y le aca­rreó divergencias con la Iglesia; y en 1894 La eterna luz (v.). En conjunto se le deben más de cincuenta volúmenes.

En su verismo regionalista, al que el amor a sus monta­ñas comunicaba un aliento poético, fueron planteándose paulatinamente problemas ideológicos cada vez más amplios; y así, las novelas de R. acabaron por resultar interesantes para la historia social. R. supone la tendencia radical del liberalismo austría­co, situada en la tradición de Anzengruber y Auerbach; sus principios liberales son humanitarios, y están vagamente matizados por las cuestiones sociales y pedagógicas. Durante los últimos años de su vida ocu­póse activamente de las escuelas populares, y promovió la fundación de una entidad adecuada. Esta inclinación de Rosegger a la peda­gogía perjudicó muchas de sus numerosas novelas de ambiente rural; sin embargo, nuestro autor destaca todavía hoy por mé­ritos tan vivos como la innata claridad de su estilo y la lozana sencillez en la descrip­ción de la naturaleza y de las costumbres.

V. M. Villa