Pero López de Ayala

Nació en Vitoria en 1332 y murió en Calahorra en 1407. Poeta, polí­tico e historiador castellano, fue educado por su tío, el cardenal Pedro Gómez Ba­rroso. Durante el reinado de Pedro I actuó como alcalde de Toledo, sirvió al monarca en la guerra contra Cataluña-Aragón y per­maneció junto a él hasta que el soberano huyó del reino; entonces pasó al bando de Enrique de Trastamara. Vuelto don Pedro con el auxilio del Príncipe Negro, López de Ayala fue capturado por los ingleses en la batalla de Nájera (1367). Tras la victoria fratricida de Enrique, obtuvo una influencia cada vez mayor, en particular durante el gobierno de Juan I (1379-1390). Después de la ba­talla de Aljubarrota (1385), a la que el rey se lanzó contra su Consejo, cayó en poder de los portugueses.

Conducido al castillo de Leiria y más tarde al de Oviedes, sufrió un duro cautiverio, durante el cual escribió parte del poema Rimado de palacio (v.), en el que pintó con amarga claridad la co­rrupción de la sociedad a la que pertene­cía. Su pesimismo, agravado por el encar­celamiento, indújole a buscar un refugio en la religión, que le inspiró emotivas com­posiciones líricas. Por aquel entonces com­puso también el Libro de cetrería o de las aves de caza (v.). Rescatado y vuelto a Castilla, fue enviado en dos ocasiones a Francia como embajador; en una de ellas ayudó eficazmente a Carlos VI en la batalla de Rosebeck. En las cortes de Alcalá (1390) se opuso francamente a una división del reino de Castilla proyectada por Juan I. En tiempos de Enrique III (1390-1406) pasó un largo período de retiro en el monasterio de San Miguel del Monte.

Canciller y cro­nista del reino, escribió la historia de los reinados de Pedro I, Enrique II y Juan I, y, parcialmente, la de Enrique III. Las Cró­nicas de los reyes de Castilla (v.), sobre todo las de don Pedro y Juan I, son un modelo de dramatismo y penetración his­tóricos. López de Ayala hizo traducir al castellano la primera década de Tito Livio, la Conso­lación de la filosofía (v.) de Boecio, las Desventuras de los hombres ilustres (v.) de Boccaccio y otras obras que ejercieron gran influencia en Castilla.

R. Lapesa