Francisco López de Gomara

Nació en 1512? en Gomara (Soria), donde murió posi­blemente en 1572. Los datos biográficos acerca de este autor son escasos y, además, no todos aparecen confirmados por fuentes autorizadas. Se sabe con seguridad que per­teneció a una familia distinguida. En la Universidad de Alcalá (donde, como estu­diante, iniciara su formación erudita y hu­manística) desempeñó la cátedra de Retó­rica. Ordenado sacerdote, pasó a Roma, ciudad en la cual parece haberse relacionado con el historiador Saxo Grammaticus y Olao Magno, arzobispo de Upsala. Hacia 1540 es­tuvo al servicio de Hernán Cortés, a quien acompañó en la expedición a Argel; llegó a ser capellán de su familia, y hasta la muerte del conquistador no abandonó su casa. Con los datos que le facilitaran Cortés y otros (Andrés de Tapia, «Gonzalo Um­brío», probablemente P. Ruiz de Villegas y S. Caboto) empezó a redactar la Historia general de las Indias (v.), que publicó en Zaragoza en 1552 y cuya primera parte de­dicó a Carlos I.

La obra en cuestión, escrita en castellano para su mayor difusión, cono­ció un gran éxito; no obstante, calificada muy pronto como historia libre, sufrió en 1553 la prohibición de nuevas ediciones, bajo la pena de 200.000 maravedíes, y en 1554 fueron secuestrados en el Consejo de Indias los ejemplares existentes. La prohibición fue levantada en 1727. Unas alusiones del inca Garcilaso permiten suponer que nues­tro autor estuvo en Valladolid hacia 1556. Otra edición de la Historia (1568), muy dis­tinta de la primera, nos muestra a López de Ayala empeñado en una serie de correcciones y modificaciones. En su obra el historiador destaca particularmente la figura de Cortés, a la cual subordina todas las restantes; en la Verdadera historia de la conquista de la Nueva España (v.) Bernal Díaz del Cas­tillo atacó esta actitud y otras inexactitudes de nuestro autor, a quien, por el contrario, la crítica posterior le suele reconocer capa­cidad de analista crítico de las fuentes. López de Ayala dejó manuscritos los Anales del Em­perador Carlos V (v.), que no fueron publicados hasta el año 1912.

G. Savelli