Paul Arène

Nacido en Sisteron el 26 de ju­nio de 1843, m. en Antibes el 17 de diciem­bre de 1896. Hijo de un relojero, estudió en Marsella y luego en París; terminados los estudios de letras, se dedicó a la enseñanza; pero después del éxito de Pierrot héritier (Odèon, 1865), la abandonó definitivamente.

Según algunos, participó en la redacción de Cartas desde mi molino (v.) de Alphonse Daudet; colaboró en varios periódicos. Tomó parte en la guerra del 70 con el grado de capitán y obtuvo más tarde la Legión de Ho­nor (1884). Después de Pierrot héritier, dio al teatro, entre otras obras, Les comédiens errants (Odèon, 1873), L’Ilote (1875) y Le char, en colaboración con Daudet y con música de Vessard.

Su adolescencia, en con­tacto con la naturaleza provenzal, dejó una huella decisiva en su espíritu, y su arte conserva el reflejo de ella. Sacó de Mistral y de Aubanel, sus maestros, formas y moti­vos para sus obras, ambientadas en la re­gión natal, cuyo recuerdo conservó en el corazón a pesar de su residencia en París.

Recordemos: Jean des Figues (1870), reim­preso con el título La Gueuse parfumée (1876), que contiene también algunos rela­tos provenzales, muy graciosos cuando sub­raya ciertos aspectos del carácter meri­dional. Llenos de dulce poesía están los Contes de Noël (1879), y también Au bon soleil (1881), Chèvre d’or (1884), conside­rada por algunos como su mejor obra; Le Midi bouge (1895).

Pero también los pai­sajes de Île-de-France y los aspectos de París tuvieron en él un buen intérprete: Paris ingénu (1882), Contes de Paris et de Provence (1887) y, póstumo, Friquettes et Friquets (1896). Escribió los libros de via­jes Vingt jours en Tunisie (1884) y Des Alpes aux Pyrénées (1891), y versos, dise­minados en revistas y periódicos (v. Poe­sías)

. Cuando Lemerre publicó el primer Parnasse contemporain, Arène le dedicó, con Daudet y otros, una sabrosa parodia (Le Parnassiculet contemporain). Con el título Hacia la calanca (v.) apareció en 1932 una antología de sus escritos de 1887 a 1896. En 1930, otro volumen (La veine d’argile) ha­bía dado ya una antología de Arène; pero la selección fue poco afortunada.

P. Raimondi