Pär Lagerkvist

Nació en Växjö (Suecia meridional) el 23 de mayo de 1891. Dado su temperamento ajeno a la publicidad y a los contactos humanos, conocemos de su infan­cia, vivida prácticamente en la estación de su localidad natal (el padre era ferroviario), y de las inquietudes de su juventud únicamente lo que él mismo refiere en dos obras autobiográficas: Huésped de la reali­dad [Gäst hos verkligheten, 1925] y Vida superada [Besegrade Livet, 1927]. Todavía muy joven marchó a París, donde perma­neció largo tiempo; pronto sintióse atraído por las tendencias de vanguardia que iban afianzándose en el campo del arte. Vuelto a la patria, difundió las nuevas teorías esté­ticas y la necesidad de una renovación de la literatura en el ensayo Arte de la palabra y arte plástico [Ordkonst och Bildkonst, 1913] y la colección de prosas líricas Motivo [Motiv, 1914].

Llevado bruscamente a la realidad por la primera Guerra Mundial, inspiró en ella la serie de cuentos Hierro y hombres [Jern och människor, 1915], y desahogó más tarde su temor lleno de in­quietud en la afortunada antología poética Angustia [Ångest, 1916] y en el drama apo­calíptico El último hombre [Sista människan, 1917]. Reanudada, al final de la confla­gración, su polémica literaria, publicó tres obras en un acto: Teatro [Teater, 1918], se­guido de un manifiesto sobre el arte dramá­tico moderno, claramente inspirado en el de Strindberg. Ejemplo práctico de sus teorías pueden considerarse el acto único de El secreto del cielo [Himlens hemlighet, 1919], desesperado y grotesco, y el drama El hom­bre que pudo recomenzar su vida [Han som fik leva om sit liv, 1928].

Sus intereses humanos y poéticos tendieron luego cada vez más a la búsqueda de un valor abso­luto y de una siquiera vaga trascendencia, como fácilmente cabe advertir en la colec­ción de poesías En vez de la fe [I stället for tro, 1920] y en la fantasía en prosa La sonrisa eterna [Det eviga leendet, 1920]. El tomo de poesías El camino del hombre feliz [Den lyckeliges wäg, 1921] y el drama El Invisible [Den osynlige, 1923] marcan, en la producción del autor, una etapa serena; vuelven, en cambio, la duda y la inquietud en los Cuentos malos [Onda sagor, 1924] y en las restantes obras del período compren­dido entre las dos guerras, cual las antolo­gías líricas Cantos del corazón [Hjärtats sånger, 1926] y Junto al fuego del vivac [Vid lägereld, 1932], y los cuentos Espíritus en lucha [Kämpande ande, 1930]. Preocu­pado por el abierto desprecio del nacismo a los valores humanos más elevados, quiso oponerse a la violencia y defender la ame­nazada libertad del espíritu en la novela El verdugo [Bödeln, 1933], en la colección de poesías Genio [Genius, 1937] y en los dramas El hombre sin alma [Mannen utan själ, 1936] y Victoria en las tinieblas [Seger i mörker, 1939].

A tales temas ideológicos se unieron, durante el segundo conflicto bélico mundial, un amor más profundo a la patria en peligro y una gran compasión para las gentes envueltas en la guerra; ello puede advertirse en las poesías de Canto y batalla [Sång och strid, 1940] y de La patria y la estrella [Hemmet och Stjärnan, 1942]. En 1940 Lagerkvist ingresó en la Academia Sueca, donde ocupó el puesto de W. von Heidenstam. Sus últimas obras revelan una profundización cada vez mayor en los grandes problemas de la existencia y una búsqueda incesante de los valores esenciales de la vida; así ocurre en la novela El enano [Dvärgen, 1944], en el drama La piedra filosofal [De vises sten, 1947] y, finalmente, en la otra novela Barrabás (1950, v.), cuyo clamoroso éxito contribuyó sin duda a la concesión del Premio Nobel de 1951 a su autor. Dicha obra ha pasado últimamente al cine.

A. Manghi