Ōtomo-No-Yakamochi

Poeta japonés nació en Nara probablemente en 718 y murió en la misma localidad en 785. Hijo de Ōtomo- no-Tabito (665-731), también éste gran poeta, además de ministro, después de la muerte de su padre fue educado por una tía, Sakanoe-no-Iratsume, delicada poetisa, así que el hijo heredó el talento poético de ambos. En su tiempo, los Ōtomo, aunque en decadencia, constituían una de las fami­lias más influyentes de la nobleza, y Yakamochi desempeñó por ello varios cargos importantes en la Corte, y durante algunos años fue gobernador de las provincias de Etchu (hoy prefectura de Toyama) y de Inaba (prefectura de Tottori). Su vida ofi­cial estuvo llena de peripecias. Más de una vez, a merced de las intrigas políticas, fue destituido y rehabilitado después. Murió precisamente cuando Ōtomo-no-Tsugihito, un pariente suyo, mató a Fujiwara-no-Tanetsugu (737-785) por orden del príncipe Sawara (757-785), hermano del emperador Kwammu (781-806). Detenido, Tsugihito de­claró que había obrado por orden de Yakamochi.

por lo que éste fue privado, incluso después de muerto, de sus honores, y su cadáver permaneció veinte días sin sepultu­ra. Veintiún años después, reconocida su ino­cencia, fue rehabilitada su memoria. A nues­tro autor se le atribuye generalmente la com­pilación del Man-yo-shü (v.), una antología poética, el mayor monumento poético japo­nés, que comprende también 432 «tanka» (poesías breves) y 46 «choka» (poesías lar­gas) suyas. Como poeta, aunque descuella, no es ciertamente el mejor. Lo que hay que reconocer en él es una rara y peculiar sen­sibilidad por las bellezas naturales; por lo demás, sus versos son bastante más refina­dos que espontáneos e inspirados menos por impulsos del corazón que por motivos cir­cunstanciales o artificiosos, como por ejem­plo, el deseo de adular a alguien, de animaruna fiesta y hasta por el capricho de hacer ruegos de palabras.

Y. Kawamura