Oleario u Olearius (Adam Gottlob Oehlenschlàger)

Nació el 14 de noviembre de 1779 en Frederiksberg (Copenhague), murió en Copenhague el 20 de enero de 1850. Su padre (de ascendencia alemana), organista de la iglesia de Frederiksberg, en las pro­ximidades de Copenhague, se convirtió des­pués en administrador de aquel castillo real, de modo que Oleario, siendo niño, pudo pasar muchas horas felices en el gran par­que del castillo. Abandonó pronto la escue­la por el teatro; pero después reanudó los estudios y se matriculó en la Facultad de Leyes, ocupándose, por otra parte, y sobre todo, de literatura y poesía. El poemita Los cuernos de oro (v.), escrito de un tirón en 1802 bajo la impresión de un larguísimo coloquio con H. Steffens, propagador en Escandinavia del verbo romántico alemán, le dio súbita fama de iniciador del Romanticismo alemán.

Grandísimo éxito tuvieron los Poemas (1803, v.) en los que, además de los Guldhomene, se encuentran la inju­riosa Comedia de mediado verano (o La vigilia de San Juan) [Set. Hansaften-Spil] y los Escritos poéticos [Poetiske Skrifter, 1805], que incluyen la fábula Aladino (v.), el Viaje a Langeland [Langelandrejsen] y la Repetición de la vida de Cristo en el ciclo anual de la Naturaleza [Jesu Christi Gentagne Liv i den aarlige Natur]. Famoso ya, emprendió a expensas del Estado un largo viaje al extranjero, y estuvo sucesi­vamente en Alemania, Francia, Suiza e Ita­lia, visitando a numerosos románticos ale­manes (Steffens, Fichte, Schleiermacher, Tieck y después a Coppet, Chamisso, hués­ped de Mme. de Staël), a Goethe, de quien en vano trató de conquistar el favor y, en Roma, a Thorvaldsen. Con todo fueron ne­gativos los contactos con el romanticismo alemán, del que temía las exageraciones, y la estancia en París lo hizo todavía más consciente de su naturaleza nórdica (enton­ces compuso Axel y Valborg [Axel og Valborg], Palnatoke y los Nordiske Digte, es decir, El viaje de Thor [Thors Rejse], Balder el Bueno [Baldur hin Gude], Hakon Jarl el Poderoso [Hakon Jarl hin Rige]; la estancia en Roma y la intimidad con Thor­valdsen le abrieron los ojos a las artes figurativas, lo que se revela en el Correggio (v.).

Vuelto a su patria en 1810, con­trajo matrimonio con Christiana Heger, y fue nombrado profesor de Estética en la Universidad. Pero el milagro de los Cuer­nos de oro no se repitió y su vasta produc­ción siguiente sólo por excepción alcanza un tono personal. Ayudará todavía a re­cordar los ciclos románticos con Helge (1814) y Los dioses del Norte [Nordens Guder, 1819] la Hroars Saga (1817) y Hrolf Krage (1828). Salido virtualmente vence­dor de una larga polémica con J. Bagessen, se enfrentó, también con fortuna, con J. L. Heiberg, a quien el romanticismo ha­bía hecho objeto de una violenta sátira. Compuso otros dramas históricos de gusto romántico, Erico y Abel [Erik og Abel, 1820], Olaf el Santo [Olaf den Hellige], Canuto el Grande [Knud een Store], Los varegos en Constantinopla [Vaeringerne i Milklagaard], y se plegó también al nuevo gusto realista en el drama histórico Dina (1840), con lo que se rendía ante Hei­berg. Son notables sus Memorias [Erindringer]. Es el autor del himno nacional danés «Existe un amable país» [«Der er et yndingt Land»].

A. Manghi