Nikolai Lenin

Seudónimo de Vladimiro Ilich Ulianov, n, en Simbirsk (hoy Ulia­novsk), sobre el Volga, el 10 de abril de 1870; murió en Gorki el 21 de enero de 1924. Político y filósofo ruso, teórico del comunismo y continuador de la filosofía marxista, conocido sobre todo como máximo artífice de la revo­lución rusa de octubre de 1917. Desde su primera juventud leyó a Belinsky, Chemichevsky y Dobrolynbov, a Marx y a Engels; se licenció en Leyes en San Petersburgo en 1893. Estaba ya en contacto con los círculos marxistas que se oponían a G. Plechanov y se hallaban en polémica con las tendencias populistas tan difundidas en aquel entonces. En San Petersburgo, Lenin se dedicó pronto a la tarea de unir los círculos marxistas en una organización única, y en 1895 nació la «Unión de lucha para la emancipación de la clase trabajadora» que dará a las masas obre­ras un detallado programa de reivindica­ciones y al mismo tiempo el método de la lucha revolucionaria, que orientará las gran­des huelgas de 1896.

En 1897 Lenin es deportado por tres años a Siberia, a donde le acompaña N. K. Krupskaya, mujer que iba a quedarse ya para siempre a su lado. En estos años Lenin profundiza en el estudio de El Capital (v.) de Marx, prepara el Desarrollo del Capita­lismo en Rusia (1899) y polemiza con los populistas y con los sostenedores de la inter­pretación económica de las luchas obreras. Entretanto había nacido en Minsk (1898) el partido obrero socialdemócrata ruso, y Lenin trasladóse a Ginebra y a Londres, y fundó para guiarlo el periódico Iskra (La Cente­lla), muy difundido clandestinamente en Rusia. En ¿Qué hacer? (1902) y en Un paso adelante y dos pasos hacia atrás (1904), Lenin enuncia los principios orgánicos y teóricos de un partido político moderno: el espon­táneo movimiento de las masas obreras por sus reivindicaciones económicas y sociales debe fundirse con el socialismo para adqui­rir conciencia de su significado político. De aquí la necesidad de una sólida organización, consciente del valor de la teoría y ligada a las masas.

En 1903 el II Congreso (Bruselas y luego Londres), preparado principalmente por el Iskra, vio la escisión del partido en dos fracciones: Lenin y los bolcheviques (mayoritarios) y los mencheviques (minoritarios). La separación formal de las dos fracciones había de producirse en 1912 (VI Conferencia de Praga). Lenin orienta desde su comienzo la revolución de 1905, volviendo a San Peters­burgo e indicando al proletariado las rei­vindicaciones de clase que le correspondían en dicha revolución democrática burguesa (Dos tácticas, 1905; La victoria de los ca­detes y la misión del partido obrero, 1906). Aplastada la revolución, Lenin vuelve al ex­tranjero. En 1907 participa en el Congreso de la II Internacional en Stuttgart, luchan­do junto a Rosa Luxemburgo, por una de­cisiva condena del militarismo y del impe­rialismo. En aquellos años de elaboración teórica y política, Lenin polemiza contra el filósofo Mach y sus seguidores rusos (Mate­rialismo y criticismo empírico, 1909, v.), lu­cha contra Trotszky (v.) y su grupo, funda una escuela del partido, en Longjumeau, en contraposición a la de Capri, para sal­vaguardar la unidad ideológica del comu­nismo.

En 1912 el grupo leninista funda el diario Pravda [Verdad] en San Petersburgo, bajo la dirección de Stalin. El movimiento revolucionario vuelve a encenderse en Rusia con grandes huelgas, y Lenin lo guía también con frecuentes artículos, en los que se ocu­pó además de la cuestión nacional (Del de­recho de las naciones a la autodetermina­ción, 1914, y otros artículos), ya tratada por Stalin, que no ignoraba tampoco los peligrosos intentos en un país plurinacional, de romper el frente obrero por medio de aspiraciones de tipo nacionalista. Al esta­llar la primera Guerra Mundial, Lenin, que estaba por entonces en Austria, censuró a la II Internacional por haber traicionado sus propios principios y enunció sus Tesis sobre la guerra, difundidas inmediatamente en Rusia y en toda Europa, en las cuales, contra la consigna que propugna la defensa de la patria, admitida por muchos socia­listas, lanza la propia para la derrota de los Gobiernos imperialistas, aspirando a la creación de una nueva Internacional capaz de guiar al proletariado mundial en aquella situación eminentemente revolucionaria. A la incansable actividad política de aquellos años (conferencias internacionales de las iz­quierdas socialistas de Zimmerwald y Kienthal para una condenación de la guerra) corresponde una intensa actividad teórica.

En 1916 sale El imperialismo, estado supremo del capitalismo, que continúa la crítica de la economía política hecha por Marx, apli­cándola a la era de los grandes monopolios y del imperialismo, y examina las cuestio­nes nacional y colonial en sus nuevos as­pectos. A fines de febrero de 1917, la revo­lución abate en Rusia al último Gobierno zarista y el 3 de abril Lenin es acogido en Petrogrado por millares de obreros, solda­dos y marinos. En las Tesis de abril relaciona la revolución de 1905 con la función de los soviets (Consejos) surgidos ahora, en los cuales él vuelve a ver el órgano de la dictadura del proletariado e indica a la clase obrera la vía para pasar, en el acto, de la revolución democrática a la revolución socialista. El partido bolchevique incrimi­nado y perseguido por el gobierno provi­sional lucha por la conquista de la ma­yoría de los soviets y desbarata el «putsch» de Kornilov, asegurándose gran prestigio. En dos cartas al Comité Central del partido, el 12 y 14 de septiembre, Lenin «ponía al orden del día la insurrección armada». A pesar de la discrepancia de algunos miembros del Comité, el 25 de octubre (7 de noviembre) Petrogrado se hallaba en manos del prole­tariado sublevado y Lenin podía lanzar su men­saje A los ciudadanos de Rusia en el cual anunciaba la caída del gobierno provisional y el paso del poder a los soviets.

En el mismo día se reunió el II Congreso de los Soviets, que aprobó los primeros decretos del poder soviético sobre la conclusión de la paz y la abolición de los grandes latifundios. Al frente del Gobierno soviético, Lenin afronta los graves problemas de la cuestión militar (paz de Brest-Litovsk con Alemania, 1918); de la formación de los órganos del Estado; de los decretos sobre el control obrero de la pro­ducción social y sobre la distribución de los productos; de la nacionalización de la Ban­ca; de la creación de la Tercera Interna­cional (Moscú, 1919), con la adhesión de los sectores de izquierdas de los partidos socialistas europeos, que pronto tomarán el nombre de partidos comunistas; de la gue­rra civil (1918-20); de la industrialización del país y, por último, de la instauración de la Nep (Nueva política económica). En el XI Congreso del partido (marzo 1920) que había de ser el último para él, habló precisamente de esta nueva economía que era, a su juicio, una etapa necesaria en el ^amino de la economía socialista. Maltrecho por veinte años de incesante actividad revo­lucionaria, por las heridas sufridas durante el atentado de 1918 y por la ingente labor desarrollada después de la revolución de 1917, Lenin no consiguió recuperarse de las hemorragias cerebrales que le atacaron en 1920 y 1923, y murió en la aldea de Gorki, cerca de Moscú, el 21 de enero de 1924.