Nació el 4 de diciembre de 1821 en el seno de una rica familia de propietarios, en la hacienda de Gresnevo (gobierno de Iaroslavl); murió en Petersburgo el 27 de diciembre de 1877. Tuvo una infancia amargada por el espectáculo del inhumano trato a que su padre sometía a los siervos de la gleba. Después de haber asistido al Instituto de Iaroslavl, fue enviado por su padre en 1838 a Petersburgo para iniciarse en la carrera militar; Nekrasov prefirió, por el contrario, asistir a la Universidad, por lo que se adaptó a una vida de privaciones que le permitieron dedicarse a su vocación literaria. En 1840 publicó un breve volumen de versos, Sueños y sonidos, en el que no se adivina todavía al futuro gran poeta.
Ni él mismo lo preveía, porque del lirismo romántico pasó pronto al género cómico, entonces en boga, sin estudiarse a sí mismo. Impulsado por la necesidad de ganar dinero, escribió a continuación poemas y «vaudevilles», melodramas y narraciones, publicados frecuentemente sin firma; sin embargo, logró imprimir una huella personal a sus empresas editoriales, como los almanaques Fisiología de Petersburgo, Almanaque petersburgués y otros, que anunciaban ya en 1843-45 el radical realismo de veinte años después. Importante en la evolución de la personalidad de Nekrasov fue su contacto con Belinski, el cual apreció mucho las poesías contenidas en el Almanaque petersburgués (hoy famoso entre otras cosas por haber publicado la primera novela de Dowstoievski, Pobre gente). Las dos carreras, la poética y la periodística, de Nekrasov se desarrollaron estrechamente ligadas entre sí: la primera alcanzó ampliamente los motivos sociales, de los que la otra fue viva muestra; a la segunda añadió el temperamento poético de Nekrasov un fervor desacostumbrado.
En 1847 asumía Nekrasov la dirección de la revista El contemporáneo, a la que Belinski, entregado ya a los Anales patrios, llevó su eficaz colaboración. En los años anteriores a las reformas, El contemporáneo reflejó el radicalismo que se había acentuado en Nekrasov después de su acercamiento a Tchernychevski y a Dobroljubov; pero, dada la formación ecléctica de la redacción, no fue el órgano de la nueva corriente a cuyo grupo más moderado pertenecían Turguenev y L. Tolstoi. La separación se produjo después de las reformas, y Nekrasov se quedó con el grupo más radical. Más radical se había hecho también el tono de su poesía que, respondiendo a los estados de ánimo de la época, dio a su nombre una popularidad excepcional. El radicalismo de El contemporáneo determinó su supresión en 1866, a raíz del atentado contra Alejandro II, que produjo una oleada de represiones.
Pero Nekrasov no podía renunciar a la actividad periodística que nutría también su poesía; más tarde, junto con el escritor satírico Saltykov-Chthedrin, asumió la dirección de los Anales patrios. Habían sido escasos en su vida los acontecimientos que no estuvieran vinculados a su actividad literaria; también quedó incluido en esta esfera el amor que sintió — y que le dictó las más bellas de sus poesías líricas — por la mujer de su amigo Panaev, y si este amor tuvo episodios no comunes, dando lugar a un «ménage à trois» de influencia francesa, «a lo Sand», ello fue un tributo a las ideas de la época, las mismas ideas que habían dictado a Chernyshevski la novela ¿Qué hacer? (v.). Sin embargo, aquella situación no proporcionó alegría, sino sufrimientos a la Panaeva (que supo, sin embargo, ser buena colaboradora del poeta) y al mismo Nekrasov, que en su vida privada fue muy irregular, quizás a consecuencia de sus lamentables condiciones de salud.
Sólo unos pocos años antes de su muerte, consintió Nekrasov en llevar una existencia más normal, casándose con una muchacha del pueblo; pero también sufrió una desilusión. Su única alegría fue la conciencia de haber dado a su país, además de algunas de las más bellas composiciones líricas de fondo social que la poesía rusa haya conocido, una serie de poemas como ¿Quién vive bien en Rusia? (v.), Hielo, nariz roja (v.) y Mujeres rusas (v.) en los que se ofrece el alma del pueblo ruso en sus aspectos más profundos y en sus más elevadas aspiraciones.
E. Lo Gatto

