Nahum

Vivió en los siglos VII-VI a. de C. y es el séptimo de los profetas menores. Nació en Elcesa, pueblo que San Jerónimo sitúa en Galilea, pero que todos los autores modernos, basándose en el análisis de su libro (v. Nahum, Libro de), buscan en Judea (Bir el Qaws junto a Beit Gibrin). Fue contemporáneo de Jeremías, pero por su nobleza y vigor es el poeta que más cerca está de Isaías. Sus descripciones son pinto­rescas y vividas; su pensamiento está ex­presado de un modo taxativo. Auténtico «Consolador» (= Nahum), clamaba a los judíos atemorizados por la potencia asiría: «Celebra ¡oh Judá! tus festividades, y cum­ple tus votos, que ya no volverá más a hacer por ti correrías aquel Belial: pereció del todo».

Y con intuición profética con­templa la destruida Nínive y se pregunta: « ¿Dónde está la feroz Nínive, esa guarida de leones, ese bosque para pasto de ca­chorros, a donde iban a reposar el león y sus cachorros sin que nadie los ahuyentase? El león, habiendo tomado lo bastante para sus cachorros, hizo una matanza para sus leonas y llenó de caza sus cuevas y de ra­piñas su guarida». Pero también el profeta que se había atrevido a gritar a los reyes asirios: «Durmiéronse tus pastores, tus príncipes yacen muertos», terminó en ig­norado sepulcro su vida mortal. Sin em­bargo, desde él nos llega todavía su voz ardiente: «Bueno es el Señor y consolador es de sus hijos en tiempo de tribulación: y conoce y protege a los que ponen en Él su esperanza. Él destruirá como una avenida impetuosa la corte de aquella nación; y las tinieblas de la calamidad perseguirán a los enemigos del Señor».