Max Henríquez Ureña

Escritor y abogado dominicano nació en Santo Domingo en 1885. Hijo de la poetisa Salomé Ureña de Henríquez. Realizó una eficaz labor cul­tural en Cuba, donde se dedicó a la ense­ñanza y fundó con Jesús Castellanos la Sociedad de Conferencias (1910). Ha sido en un principio poeta modernista de tono menor, según podemos apreciar en el volu­men titulado Ánforas, que publicó en 1914; no cultivó después con mucho ahínco la poesía y ha recogido sus versos en 1958 con el título Garra de luz. Tradujo al castellano Los Trofeos, de José-María de Heredia (v.), en 1936. El rumbo de su vida cambió real­mente al subir al poder en la República Dominicana el dictador Trujillo, en cuya larga etapa de gobierno desempeñó nuestro autor los cargos de secretario de Relaciones Exteriores (1931-1933); delegado ante la Sociedad de las Naciones (1936-1939); em­bajador en Brasil (1943) y en Argentina (1945-1946), y delegado ante las Naciones Unidas (1950).

Tiene interés, desde el punto de vista literario, además de como poeta, como ensayista y crítico: Rodó y Rubén Darío (1918); El ocaso del dogmatismo lite­rario (1919); Los Estados Unidos y la Re­pública Dominicana (1919); Panorama de la República Dominicana (1935): El Continente de la Esperanza (1939); El retomo de los galeones (v.); Breve historia del moder­nismo (v.), y De Rimbaud a Pastemak y Quasimodo: ensayos sobre literatos contem­poráneos (1960). No son desdeñables sus es­tudios históricos: La Independencia efímera (1938), La conspiración de Los Alcarrizos (1941), El Arzobispo Valera (1944), El ideal de los Trinitarios (1951) y Episodios do­minicanos (1951). También ha intentado el teatro: La combinación diplomática (1916).

J. Sapiña