Mauricio, emperador de Constantinopla

Nació en Capadocia, y fue nombrado ge­neral por Tiberio II, quien, debido a sus méritos, escogióle como yerno y sucesor. Gobernó el imperio de Oriente de 582 a 602. Experto y valiente guerrero, procedió a la reorganización militar del territorio impe­rial, que defendió eficazmente de sus diver­sos enemigos; y así, mantuvo a raya en Occidente a los musulmanes y longobardos, en los Balcanes a los ávaros y eslavos, y en Oriente a los persas. Una afortunada inter­vención en los asuntos de Persia le permitió colocar en el trono de este país a Cosroes II (591) y asegurar la paz en las fronteras orientales.

De esta suerte pudo rechazar a los eslavos y ávaros más allá del Danubio. Severo administrador, mantuvo una estrecha vigilancia sobre los gastos; ello no com­placía a la soldadesca, la cual acabó pro­clamando a otro emperador, Focas. Encar­celado, el infeliz Mauricio fue muerto por el sucesor junto con su esposa y los hijos. Bajo el nombre de tal soberano ha llegado hasta nosotros un tratado, Estrategia (v.), muy interesante para el conocimiento de la organización, el armamento y la táctica de los ejércitos bizantinos y de las hues­tes de sus enemigos tradicionales en el pe­ríodo inicial de la Edad Media.

B. Lavagnini