Mauric Scève

(Maurice Sève). Nació en Lyon hacia 1510 y murió en 1564. Hijo de una familia rica e influyente, parece haberse doctorado en leyes en una universidad ita­liana, posiblemente en la de Bolonia o la de Pavía. En 1533 frecuentaba la de Aviñón, donde buscó y pretendió haber descubierto —no es fácil decir si se trata en este caso de un embaucador o bien de un embauca­do — la tumba de Laura, de Petrarca. En 1534 volvió a Lyon, y en esta ciudad participó en las reuniones de los humanis­tas, quienes se agrupan en torno a su acau­dalado primo Guillaume Scève. En 1535 publicó su primera obra, la traducción de una novela española, y en 1536 contribuyó con algunos versos latinos y una égloga francesa, Arion, a la corona poética dirigida por É. Dolet con motivo de la muerte del Delfín, hijo de Francisco I. Durante los años sucesivos tomó parte activa en la vida artística y social de su próspera ciudad; y así, organizó festejos públicos con una pompa renacentista, pronunció discursos, dedicóse a la pintura y a la música y disertó acerca de arquitectura, geometría y filoso­fía.

Amó a cierta Pemette, la cual, a pesar de corresponderle, contrajo matrimonio con un tal «sieur» Du Guillet, aun cuando luego cedió a los requerimientos de su cantor platónico; éste celebróla en los «dizains» de Delia, objeto de la más alta virtud (1544, v.). La dama falleció en 1545. Entre sus versos, reunidos poco después por A. de Moulin, aparecen algunas composiciones de Scève reve­ladoras de este amor dichoso. En 1547 pu­blicó una égloga, La Saulsaye, en la que cantaba la vida solitaria. Posteriormente, su fama siguió aumentando. Fue apreciado por Margarita de Navarra, mantuvo amistad con Pontus de Tyard, y se relacionó con Louise Labé (v.) y su círculo. Su último poema, Microcosme, exaltación del hombre, apare­ció en 1562.

G. Afieri Todaro Faranda