Marción

Célebre heresiarca, nacido a fines del s. I en Sinope, emporio de la costa meridional del mar Negro, situado en una región donde existían comunidades hebreas a las cuales había llegado muy pronto la difusión del cristianismo. Ello ha inducido a considerar la doctrina de Marción como reacción extrema contra una educa­ción judeo-cristiana. Hipólito Romano le juzga hijo de un obispo y excomulgado por el padre con motivo de la seducción de una virgen (¿acaso la Iglesia?). Posteriormente desarrolló su actividad en Éfeso y en las poblaciones próximas; durante este período, o quizá más tarde, tuvo lugar su encuentro en Roma con Policarpo de Esmirna (v.). En tal ciudad — donde la comunidad cristiana parece haber llegado muy pronto a la auto­nomía respecto al judaísmo — debió de vis­lumbrar Marción un ambiente más propicio; probablemente dirigióse a ella en 138 ó 139, a bordo de una embarcación propia (era, en efecto, armador), y trató de atraerse el favor de la Iglesia con una donación de doscientos mil sextercios.

En 144, empero, rechazadas sus doctrinas por una asamblea de presbíteros romanos, se le devolvió la ofrenda. Excomulgado, entregóse a la difu­sión de sus ideas, que en pocos años (según Justino) llevó a toda la cristiandad. No es seguro que viviera todavía en tiempos de Marco Aurelio (161-180). Además de las Antítesis (v. Marción, el Evangelio del Dios extranjero), redactó un canon del Nuevo Testamento, en el que incluía el texto ex­purgado de un único evangelio, el de San Lucas, y de diez epístolas (sin las Pastora­les y A los Hebreos) de San Pablo (el Apos­tólico). Inciertos son sus vínculos históricos y doctrinales con los maestros del Gnosti­cismo (v.). Se llama también Marción el autor del Martirio de Policarpo (v.), de quien nada sabemos.

F. Lo Bue