Poeta mexicano nació en San Andrés Chalchicomula (Puebla) en 1840, murió en la ciudad de México en 1885.
Estudió Filosofía en el Colegio de San Juan de Letrán, abandonó sus estudios por él periodismo, la poesía y la vida bohemia, «amó a muchas mujeres» (cincuenta y cinco son las citadas, según la cuenta de la escritora Margarita Quijano en su libro Manuel M. Flores, su vida y su obra, aunque es de suponer que no todas fueran amantes suyas), estuvo en la cárcel por sus ideas liberales, fue diputado al Congreso de la Unión y murió ciego y pobre.
Poeta romántico y erótico, las circunstancias de la vida y de la muerte de su coetáneo Manuel Acuña menguaron su fama y hasta le arrebataron la novia: Rosario de la Peña, conocida por «Rosario la de Acuña», que no fue nunca novia de Acuña y sí de Flores Este lírico del amor, al que Altamirano le encontraba parecido con el poeta latino Tibulo, tiene vigor y delicadeza, dolor y ternura en su poesía, y traduce, directa o indirectamente, a Dante, Shakespeare, Byron, Lamartine, Víctor Hugo, Schiller, Lessing y Heine.
Sus composiciones, con prólogo de Altamirano, se publicaron en 1882 en un volumen titulado Pasionarias. Citaremos los títulos de algunos de sus mejores poemas: Eva, A Rosario, La orgía, A una enlutada, Bajo las palmas, Tu imagen, Ven. Los grandes románticos que más influyeron en su obra y en sus gustos fueron Espronceda y Musset.
J. Sapiña

