Lucio Ampelio

Fue probablemente un pedagogo que vivió en el siglo III. Ficticia o no la petición de un tal Macrino (a quien está dedicada su obra), deseoso de poseer un compendio de todo lo cognoscible, lo cierto es que emprendió la ardua empre­sa de su realización. Así nació el Libro memorial (v.), que ha llegado hasta nos­otros, probablemente mutilado, en 50 bre­ves capítulos.

Alguien ha querido identi­ficar en Macrino al emperador que reinó del 217 al 218, otros a una persona citada por Sidonio Apolinar; pero lo más probable es que fuera un estudiante y joven amigo de Ampelio, el cual, en su sustancial repertorio, entre otras cosas, ha dejado huellas de su gusto por el arte, hasta el punto de con­vertirse, aunque sea modestamente, en un testimonio de la historia del arte antiguo. Notables son también los capítulos VIII y IX, Miracula mundi y Quot fuere Joves vel alii in loco dii deaeque, de los que se de­duce que Ampelio era pagano convencido.