Lucio Alineo Floro (L. Annaeus Florus)

El autor del epítome de Livio, titu­lado también Todas las guerras habidas desde hace setecientos años (v.), parece haber dejado de sí una sola noticia biográ­fica, en la cual afirma vivir y escribir poco menos de doscientos años después de Augus­to (¿contados a partir del 43 a. de C.?), o sea en torno al 150 d. de C.

Sin embargo, es posible que haya de identificársele con el P. Annius Florus, de quien en 1884 fue descubierto un fragmento en el cual figura únicamente el proemio de una controversia perdida: Vergilius orator an poeta?; de esta suerte, el verdadero nombre de su autor se­ría el que hemos dado al principio.

En el citado prólogo, Floro habla bastante acerca de sí mismo. Por ello sabemos que nació en una familia hispánica de África y llegó muy joven a Roma; bajo Domiciano quiso parti­cipar en un concurso nacional de poesía, pero no obtuvo éxito. Entregóse entonces al estudio y a los viajes: recorrió Sicilia, Creta, las Cicladas, la Galia y fue a parar a Tarraco, en Hispania, donde fijó su residencia y fundó una floreciente escuela de retórica, luego volvió a Roma y, quizá gracias a su fama de retórico, disfrutó del favor de Adriano.

Una tradición distinta habla de un Floro que habría competido con dicho emperador en la composición de versos joco­samente confidenciales; de ser exacta esta información, bien pudiera el último de los tres homónimos citados formar un todo con los otros dos, tanto por contemporaneidad como por mentalidad y estilo, y aun cuando la prosa revele una afectación precursora del manierismo de Apuleyo, los versos, en cambio, manifiestan un tono desenvuelto y popular muy propio de su contenido ligero y frívolo.

M. Manfredi