Nació en Bourges el 20 de agosto de 1632 y murió en París el 13 de mayo de 1704. Ingresado a los dieciséis años en la Compañía de Jesús, dedicóse, en los primeros tiempos del sacerdocio, a la enseñanza de la filosofía y la teología moral.
Autorizado a predicar (1666), estuvo al principio en Amiens, Orléans y Ruán. Llegó a París en 1669, cuando Bossuet, nombrado obispo de Condom y preceptor del Delfín, estaba a punto de dejarle el campo libre, y allí permaneció hasta la muerte.
De todas formas, la grandeza de Bossuet no podía perjudicarle, por cuanto jamás «el Águila de Meaux» disfrutó, como predicador, de una verdadera popularidad; su oratoria, en efecto, resultaba inaccesible para las grandes masas, ya a causa de la excesiva elevación de sus temas (casi siempre dogmáticos) o bien por sus transiciones demasiado sutiles o bruscas y un estilo extremadamente literario y personal.
Bourdaloue, en cambio, sedujo muy pronto debido a la claridad y al orden lógico con que articulaba sus discursos, a la neta predilección por los temas morales, unida a un análisis perspicaz, a una sutileza psicológica y a una dialéctica implacable que persuadían intensamente, a la audacia con que a veces intercalaba en sus oraciones verdaderos retratos de los personajes más característicos de la época (Pascal, Arnaud, Luis XIV, etc.), a la abundancia de detalles y consejos prácticos, y, finalmente, al estilo popular de su expresión.
Esta fama llevóle a predicar en la corte cinco cuaresmarios y cuatro ciclos de adviento. Pronunció el primer sermón en palacio durante el adviento de 1670; en 1672 inició allí las sesiones cuaresmales, y muy pronto convirtióse en el predicador ordinario de Luis XIV. De los 450 a 500 Sermones (v.) que se le atribuyen, sólo han llegado hasta nosotros 133, reunidos por Fr. Bretonneau en Oeuvres complètes (1707-34).
C. Falconi

