Lord John William Strutt Rayleigh

Nació el 12 de noviembre de 1842 en Langford Grove (Essex) y murió el 30 de junio de 1919 en Witham (Essex). Educado en el Trinity College de Cambridge, se licenció allí en 1865 y en 1873 sucedió a su padre en el tí­tulo de lord. En el mismo año fue elegido miembro de la Real Sociedad de Londres, de la que fue secretario de 1887 a 1896 y presidente de 1905 a 1908. En 1897 fue lla­mado a suceder a C. Maxwell en la cáte­dra de Física experimental de la Universidad de Cambridge. Teórico de rara capa­cidad en el uso de los recursos del análisis, experimentador de no común habilidad, estudioso de los problemas metafísicos, Rayleigh ejerció una poderosa influencia en la for­mación del pensamiento científico de su época. Sus excepcionales cualidades de tra­tadista claro y experto se manifestaron en su Teoría del sonido (v.) publicada en dos volúmenes en 1877-78 y en segunda edición, revisada y casi doblada en 1894-95; no cons­tituye solamente un tratado de acústica, sino un tratado general de la dinámica de los fenómenos ondulatorios, en estrecha cone­xión con las ondulaciones ópticas y eléctri­cas.

Sus Investigaciones ópticas (v.), dis­persas en las revistas científicas y reunidas en sus Escritos (Scientific Papers, 5 vols., 1902-12) son leídas todavía hoy por la va­riedad y la profundidad de las observa­ciones y de los problemas en ellas conte­nidos. Famosa ha quedado su explicación del azul del cielo como fenómeno de difrac­ción de la luz sobre las moléculas del aire (en Philosophical Magazine, t. XLI, 1871; t. XLVII, 1899); dio también una teoría cuantitativa del fenómeno que permitió a lord Kelvin, sobre la base de los resulta­dos de (antiguas experiencias ejecutadas por Q. Sella en el monte Rosa, calcular el nú­mero de Avogadro, obteniendo un valor del mismo orden de magnitud que el obtenido con métodos diferentes. En 1895, tras tres años de pacientes investigaciones experi­mentales, ayudado en los últimos tiempos por el físico W. Ramsay (1852-1916), llegó Rayleigh a su mayor descubrimiento, el argón, el primer gas raro encontrado en la atmós­fera: por este descubrimiento recibió el pre­mio Nobel en 1904.

Entre los muchos car­gos académicos desempeñados hay que re­cordar el de presidente del Comité consul­tivo para la Aeronáutica, que le permitió contribuir eficazmente al estudio del pro­blema de la resistencia aérea, desarrollando la teoría dimensional y los principios de experimentación sobre modelos, ya emplea­dos para las naves especialmente por O. Reynolds. Aun habiendo sido uno de los mayores científicos de su tiempo, la cele­bridad de Rayleigh no ha rebasado el círculo de los especialistas, quizá porque su nombre no ha quedado ligado a ningún descubri­miento de carácter popular, no pudiéndose calificar de tal ni siquiera el del argón.

M. Gliozzi