Leoncio de Bizancio

Muy poco sabe­mos sobre la vida de este monje y teólogo del siglo VI. Él mismo confiesa en uno de sus escritos haber vivido cuando joven en un ambiente nestoriano, y atribuye su con­versión a la influencia de un círculo de eruditos. Según parece, hasta mucho más tarde (probablemente a partir de 529) no se decidió a escribir. Debe rechazarse la identificación propuesta por Fr. Loofs con el Leoncio monje escita conocido a raíz de la controversia teopasquita; bastante pro­bable resulta, en cambio, la hipótesis de M. Richard, quien lo identifica con un er­mitaño de Palestina que, según recuerda Cirilo de Escitopolis en la Vida de San Sabas, estuvo durante algún tiempo junto a éste. De cuantas obras se le atribuyen (en Migne, Patrología graeca, 86) son cierta­mente suyos los tres libros Adver sus Nestorianos et Eutychianos, en el último de los cuales discute con Teodoro de Mopsuestia, Solutio argumentorum Severi, contra Severo de Antioquía, y Triginta capita ad­ver sus Severum (o Nertorium).

No le per­tenecen, por el contrario, De sertis y los dos tratados Adversus Nestorium y Adver- sus monophysitas,’ probablemente de Leon­cio de Jerusalén, quien participó en el Con­cilio de Constantinopla de 536. En cambio, es posiblemente de Leoncio de Bizancio el texto Adversus fraudes Apollinaristarum. Nues­tro autor fue un notable teólogo, e inspiró en la filosofía neoplatónica el concepto que denominó «enhipostasis», con lo cual se aproximó al de la «unión hipostática» de las dos naturalezas, divina y humana, en la persona única de Jesucristo.

A. Pincherle