(Leonardo Aretino). Nació en Arezzo en 1370 y murió en Florencia el 9 de marzo de 1444. Todavía adolescente cayó prisionero de los gibelinos; luego, puesto en libertad juntamente con los suyos, trasladóse a Florencia, donde se hallaba ya en 1396.
Al principio se dedicó al estudio de la jurisprudencia; pero más tarde, llegado Crisoloras a dicha ciudad, aprendió el griego como discípulo suyo. En 1405 Inocencio III nombróle secretario pontificio, cargo que mantuvo, excepto durante una breve interrupción, hasta 1414.
En este año acompañó a Juan XXIII al Concilio de Constanza, y a la vuelta, en 1415, trasladóse definitivamente a Florencia, población cuyo derecho de ciudadanía obtuvo en 1416, tras la publicación del primer libro de la Historia florentina (v.), y vio elevada a la categoría de honor, con exención de impuestos, al terminar la composición del noveno.
Hombre de gran autoridad y orador agudo y vigoroso, desempeñó, entre otros cargos públicos de la República, los de embajador y canciller. Además de la obra citada, en la que un vivo interés político indújole a tratar, con una profundidad y un sentido crítico no corrientes en las crónicas de la época, las vicisitudes florentinas y a dirigir su atención más bien al orden interno y a los episodios civiles que a las empresas militares, cabe citar los Comentarios (v.), relato de acontecimientos en los que el mismo escritor participó, a veces como uno de sus actores principales.
Compuso también Origini della cittá di Mantova y Origini di Roma. Estudioso y divulgador de la literatura y la cultura clásica, de la griega en particular, tradujo la Ética a Nicómaco y la Poética de Aristóteles, varios diálogos de Platón, algunas Vidas de Plutarco y seis Oraciones de Demóstenes y una de Esquines. Cultivador del vulgar, manifestóse contra sus detractores en Dialoghi ad Petrum Histrum, y escribió en este lenguaje Las vidas de Dante y de Petrarca (v.).
F. Catalano

