Nació en París el 9 de abril de 1872 y murió en Jouy-en-Josas (Seine-et-Oise) el 30 de marzo de 1950. Fue hijo de una familia de negociantes israelitas y alumno de la École Normale Supériure; graduóse en letras y derecho, y en 1905 ingresó en el Consejo de Estado, organismo en el cual trabajó hasta 1919.
Sin embargo, ya desde la época del proceso Dreyfus había iniciado sus actividades literarias en la Revue Blanche de los hermanos Natanson, que durante un decenio publicó la mayor parte de sus textos críticos, políticos y a veces autobiográficos; el tomo En lisant (1906) contiene una selección de estos ensayos. En 1901 dio a la luz Nouvelles conversations de Goethe avec Eckermann, y en 1914 el estudio Stendhal et le beylisme.
Mientras tanto, su personalidad iba afirmándose: al principio aparecía Blum como un esteta «decadente» – según la expresión propia de la época – , de una sensibilidad femenina, admirador del Barrès de la primera época y amigo de Gide; luego resultó un libertario, que en 1907 publicaba Du mariage, obra de gran escándalo en la cual preconizaba las experiencias preconyugales de las mujeres; y, finalmente, un idealista que, bajo la influencia de Lucien Herr, se había adherido al socialismo desde 1899, participaba en 1904 en la fundación de L’Humanité y empezaba a tomar parte activa en la política en tiempos del asesinato de Jaurès.
En adelante, olvidó la literatura y confundió su vida con la de su partido. Elegido diputado en 1919, levantóse contra la fracción comunista el año siguiente, fundó Le Popülaire y participó en las luchas de la posguerra contra Poincaré y Doumergue.
En 1936 la victoria del Frente Popular le llevó a la presidencia del Consejo, y una vez en ella emprendió grandes reformas sociales; sin embargo, debido a las dificultades económicas hubo de abandonar el poder en 1937.
Llevado en el curso de la ocupación ante el tribunal de Riom e internado luego en el Portalet y en alemania, tras su regreso en 1945, y a pesar de un breve paréntesis ministerial, vivió bastante ajeno a la política y evolucionó hacia un humanismo liberal que en A l’échelle humaine (1945) intentó conciliar con el marxismo. Se trata, en resumen, de un temperamento muy complejo, indeciso e incompleto y cuya vocación por la política es posible poner en duda.
M. Mourre

