Seudónimo de Demetrio Sypsomos. Nació en Quío en 1879 y murió en El Pireo el 3 de diciembre de 1932. Se trasladó tempranamente, con su familia, al Pireo, donde— niño retraído y pensativo — comenzo a hacer versos cuando todavía contaba pocos años. Estudiante de Leyes, después, en la Universidad de Atenas, no terminó los estudios ni consiguió ningún título. Tampoco ejerció ninguna ocupación ni tuvo profesión alguna. Vivía modestamente con la renta de un limitado patrimonio, dedicado íntegramente a sus fantasías y a fijarlas en versos. Es en efecto un vencido, más por temperamento que por experiencias amargas. Su biografía es, por lo tanto, extremadamente pobre en episodios exteriores y a duras penas se entrevé en ella una fugaz presencia femenina.
Incluso el famoso soneto Lacrimae rerum — que parece, por el lamento de las cosas y de los objetos domésticos, la figuración de la casa que ha quedado vacía por una partida imprevista^— habría sido escrito, al decir de los biógrafos bien informados, para una hermana que fue a París a casarse. Así, la imagen verdadera del poeta es la de un hombre sentado bajo el techo de ramajes de una de las tabernas más humildes del Pireo, donde gustaba de entretenerse con pescadores y pobres gentes, con el vaso de retsina sobre la mesa y la mirada perdida siguiendo el vuelo de los alciones sobre el mar y el galope de las nubes errabundas. El vino y el mar constituyen sus grandes amores. Son ellos los que proporcionan la embriaguez más fuerte a este nostálgico caballero de la quimera y le facilitan el desvariado olvido de la vida cotidiana, demasiado abundante en penas si no se enriquece con el símbolo y no se transfigura, con el encanto del verso (v. Voces musicales).
B. Lavagnini

