Klaus Mann

Hijo primogénito de Tho­mas Mann (v.), nació el 18 de noviembre de 1906 en Munich, cuando su padre había alcanzado ya plenamente la celebridad, y murió suicida el 30 de abril de 1949 en Cannes. Junto a unos hermanos y hermanas inteli­gentes y cariñosos, y en su bello hogar frecuentado por las personas más ilustres, conoció una adolescencia feliz y rica en experiencias. Muy precoz, ya a los dieciocho años llegó a crítico teatral de un periódico de Berlín, ciudad en la cual se hallaban entonces en plena efervescencia el teatro y la vida artística, y poco después publicó su primer volumen de cuentos: Ante la vida [Vor dem Leben, 1925]. Este mismo año, con su hermana Erika, Pamela Wedekind, hija del escritor de este mismo apellido (v.), y el joven y brillante actor Gustaf Gründgens, representó en Hamburgo su comedia Anja und Esther. En 1927 y 1928 estuvo, también con Erika, en París, Nueva York, Los Ángeles y Hollywood, y aproximóse a la fama y a ilustres personajes.

Vuelto a Europa publicó la novela Alejandro [Ale­xander, Roman der Utopie, 1929]. El adve­nimiento del nazismo (1933) dispersó a la familia Mann, y, con ella, a la mayoría de los escritores alemanes, liberales o judíos. Y así, mientras Thomas refugióse en Suiza, Klaus vagó por Europa y, junto con Gide, Aldous Huxley y su tío Heinrich Mann (v.),alentó la oposición al régimen hitleriano. En 1933 fundó en Amsterdam la revista Die Sammlung, abierta singularmente a los jóvenes y desterrados; colaboró con sátiras y cancioncillas en las actividades del «cabaret» fundado y dirigido por Erika, «El Pi­mentero» ^«Die Pfeffermühle»), estuvo en Moscú y Praga, donde se relacionó con Benes, y en Viena, todavía no en poder de los nazis, y en 1936 emigró a Nueva York. Durante estos años de destierro compuso La huida hacia el norte [Flucht in den Norden, 1934], La sinfonía patética [Symphonie pathétique, 1935], la vida idealizada y nove­lesca de Tehaikovski, y Mefistófeles [Mephisto, 1936], novela inspirada en la vida de los actores, singularmente en la de Gründgens, casado con Erika y luego pasado cla­morosamente al nazismo y divorciado de su esposa.

Publicó más tarde la novela El vol­cán [Der Vulkan, 1939], en la que aparecen todas las tendencias y los más famosos re­presentantes de la emigración alemana du­rante el régimen nazista en los diversos ambientes de París, Suiza, Checoslovaquia y los Estados Unidos; el autor consideró esta obra como su mejor novela. Siguió luego una autobiografía escrita inicialmente en inglés (The turning point, Nueva York, 1942). Cuando los Estados Unidos entraron en la guerra, el escritor, entonces ya ciuda­dano norteamericano, alistóse en el ejército y combatió en Italia. Libertada Roma, per­maneció un año en esta ciudad, donde frecuentó los medios literarios y, por su inteligente bondad, ganóse muchos amigos. Reconstituyó en alemán y amplió su auto­biografía, que tituló El recodo. Reseña de una vida [Der Wendepunkt. Ein Lebensbericht, 1952]; esta obra constituye un buen testimonio del advenimiento de Hitler, el hundimiento de Checoslovaquia, la vida cos­mopolita de Nueva York y la Alemania pos­terior a la derrota, en tanto hace revivir con taciturna claridad a personajes como Hitler, Benes, Richard Strauss, Cocteau, Greta Gar­bo, Stefan Zweig poco antes del suicidio y Goering en poder de los angloamericanos.

En 1949 Klaus había terminado su libro; pero sentíase desilusionado, por cuanto, luego de haber confiado, al término de la guerra, en un retorno a la civilización y a la paz, veía, en cambio, cómo iban enfren­tándose dos bloques formidables que ame­nazaban con el caos. Poseedor de un cora­zón bueno y generoso, no tuvo ya valor para seguir viviendo, y en abril de 1949 buscó en la muerte un sueño sin despertar.

B. Allason