Karl Philip Moritz

Nació en Hameln el 15 de septiembre de 1727 y murió en Berlín el 26 de junio de 1793. Tras una durísima y pobre infancia y un período de apren­dizaje junto a un piadoso sacerdote de Brunswick, transcurrido bajo la abruma­dora influencia del pietismo y del quietismo místico, buscó Moritz la liberación en el tea­tro. Se ejercitó como actor con Ekhof en Gotha, con escaso éxito, y más tarde en Leipzig con el mismo resultado. Después de haber estudiado Teología se hizo profesor en el Philantropinum del pedagogo Base­dow, en Dessau; a partir de 1778, enseñó en el orfelinato militar de Potsdam y final­mente, en 1784, en el Kölnisches Gymnasium de Berlín, ciudad en la que trabajó tam­bién como redactor de la Vossische Zeitung. En 1786 hizo un viaje a Roma, donde se encontró en fecunda comunidad espiritual con Goethe.

Son significativos los impul­sos que la personalidad y el pensamiento de Moritz transmitieron tanto a Goethe como a Schiller en la formación de la estética clá­sica alemana y en la concepción de la an­tigüedad greco-latina. A este propósito se recuerdan sus trabajos Sobre la imitación figurativa de lo bello [Uber die bildende Nachahmung des Schönen, 1786], Mitología o sea la poesía mitológica de los antiguos [Götterlehre oder Mythologische Dichtun­gen der Alten, 1791]. En 1789 obtuvo una cátedra de Arqueología en la Academia de las Artes de Berlín. Gran significado histórico-cultural posee su novela autobiográ­fica Antón Reiser (1785-90, v.), en el punto de intersección entre racionalismo, pietis­mo y «Sturm und Drang». Su complicada temática psicológica añadió algo nuevo a la experiencia propia del hombre y coloca a su autor junto a Rousseau y a Jean Paul, y a la obra junto a la novela de educación psicológica y al Wilhelm Meister de Goethe, con el cual comparte, por lo demás, el mo­tivo de la liberación espiritual mediante el teatro. Esta novela es uno de los docu­mentos más significativos de la historia es­piritual de Alemania a finales del s. XVIII.

Constituye la expresión de una vida inte­rior heterogénea, sensible y atormentada, que oscila considerablemente entre el cono­cimiento de uno mismo y un fatalismo fun­damental. En el análisis del alma del pietismo, Moritz se muestra ante todo como psicó­logo innovador. Ejerció, en efecto, larga influencia sobre la investigación psicológica empírica con la publicación, que él mismo preparó, del Magazin für Erfahrungsseelenkunde. Hay que recordar, además, su igual­mente notable obra de crítica en el campo de la estética: Ensayo de prosodia alema­na [Versuch einer deutsche Prosodie, 1786], y de escritor de viajes: Viajes de un ale­mán a Inglaterra en 1782 [Reisen eines Deutschen in England 1782], aparecido en 1783; Viajes de un alemán a Italia en los años 1786-88 [Reisen eines Deutschen ir Italien in der Jahren 1786-88, 3 vols., 1792].

F. Martini