Karel Hynek Macha

Nació el 16 de no­viembre de 1810 en una pobre familia proletaria de Praga y murió el 5 del mismo mes de 1836 en Litomerice. Estudió Filosofía y Derecho, y compuso en alemán sus pri­meros versos. Las peregrinaciones nocturnas a los antiguos castillos bohemios, la lectura de los poetas románticos alemanes y pola­cos, el estudio de Byron y la visión del glo­rioso pasado checo ejercieron una influen­cia decisiva en su formación espiritual. Actor de la compañía del comediógrafo J. K. Tyl, conoció en tal ambiente a Leonor Shomková, la Lori que inspiró gran parte de su obra. Forzado por las estrecheces económicas y por el afán de regular sus relaciones con la joven, a la cual amaba con celosa violencia, se empleó en septiem­bre de 1836 en una oficina jurídica de Lito­merice, donde falleció poco después a con­secuencia de una inflamación pulmonar contraída al tratar de extinguir un incendio.

La poesía de Macha, evangelio y fuente de la moderna lírica metafísica checa (Halas, Holán, Hora), une el calor de un tempera­mento apasionado y sensual a una acusada tendencia especulativa. La obra literaria de nuestro autor llega a su punto culminante en el poema Mayo (1836, v.). El poeta mismo aparece reflejado en la figura de Vilém, protagonista de Mayo, y en los per­sonajes de los cuentos Krivoklat (1834) y Los cíngaros [Cikáni, 1836], lo mejor de su prosa inspirada en los textos byronianos y en la novela negra de la época. Mención especial merecen los cuadernos de Macha, situa­dos en un misterioso claroscuro y, como los Diarios de Kafka, llenos de sueños y fan­tasías.

A. M. Ripellino