Junius

Seudónimo de sir Philip Francis, que nació en Dublín el 22 de octubre de 1740 y murió en Londres el 23 de diciembre de 1818. Polí­tico y escritor, es conocido singularmente como autor de las famosas Caretas (v.), pu­blicadas anónimas y de las cuales no reco­noció nunca la paternidad, que, sin em­bargo, buenas razones permiten atribuirle con una certeza casi absoluta. Inició sus actividades políticas en 1756, en las dependencias de la Secretaría de Estado, y en 1762, tras un rápido ascenso, era ya un im­portante funcionario del Ministerio de la Guerra. Participó activamente en las con­troversias contemporáneas de carácter polí­tico, y, a pesar de su posición oficial, escribió un elevado — siquiera impreciso — número de cartas y libelos que publicó siempre bajo seudónimos.

Desde el mes de enero de 1769 al de 1772 aparecieron las Cartas ya mencionadas, obra, evidentemente, de alguien que estaba muy cerca de personas de elevada posición y conocía por dentro acontecimientos de gran importancia. En marzo de este último año abandonó el Mi­nisterio de la Guerra; tras un viaje por Europa, obtuvo un cargo en la adminis­tración inglesa de la India, donde a lo lar­go de un decenio mantuvo empeñadas dis­cusiones con el gobernador general Warren Hastings, divergencias que acabaron con un duelo del cual resultó gravemente herido. Una vez restablecido volvió a Inglaterra, y en 1784 fue elegido miembro del Parla­mento. Prosiguió implacablemente su lu­cha contra Hastings, en la vana esperanza de sucederle en el cargo de gobernador general, y, luego de haber fracasado por dos veces al intentar su reelección para el Par­lamento, retiróse a la vida privada.

Fue un buen liberal y reformador, valeroso en los ataques a personajes influyentes e impla­cable en la lucha contra la corrupción. Bregó siempre en favor de un gobierno verdaderamente constitucional, mostró ciertas simpatías hacia la Revolución francesa, se opuso al comercio de esclavos y figuró en­tre los fundadores de la «Society of the Friends of the People» (Sociedad de Ami­gos del País), de cuyo programa original (1793) puede considerársele en gran parte autor. Hombre de prodigiosa actividad — te­nía cuatro secretarios y a veces dictaba al mismo tiempo a todos ellos — y de una gran habilidad, fue impetuoso y generoso; pero, también, arrogante y vengativo en ex­tremo, y en ciertos casos poco escrupuloso en el ataque a sus adversarios políticos.

E. Chinol