Julián Martel

Novelista argentino; nació en Buenos Aires en 1867; murió en 1896. Se llamaba realmente José Miró y pertenecía a una familia acomodada. Entró en la redac­ción del diario La Nación y comenzó a pu­blicar sus escritos a los veinte años de edad; murió a los treinta. Es uno de los casos de escritor malogrado, puesto que cuanto salió de su pluma anunciaba cosas mejores para el período de la madurez, como Manuel Acuña en México, Mariano José de Larra en España y tantos otros. Claro está que Larra alcanzó una altura literaria en su corta vida que no habían logrado alcanzar aún Acuña ni Martel. Indudablemente, figu­raron entre sus lecturas las obras de Zola, Balzac, y A. Daudet; estas lecturas y el am­biente en que vivió, entre banqueros, polí­ticos y hacendados, influyeron en su espí­ritu romántico: y del contraste, surgió en el alma del joven escritor una reacción y un desánimo que lo llevaron hacia el natu­ralismo, como se advierte en su única no­vela, titulada La bolsa (v.).

Pero él era esencialmente periodista, lo que se advierte hasta en el lenguaje y en el estilo de su novela. La corrupción y el desenfreno que llevaron a su país a la revolución de 1890, con la caída del presidente Juárez Celman, dieron tema y ambiente a Julián Martel para su novela, que si no está plenamente lograda, tiene un indudable interés de épo­ca y de circunstancias. Rubén Darío elogió al joven y malogrado escritor en las pági­nas de La Nación con motivo de su muerte.

J. Sapiña