Jules Lemaître

Nació en Vennecy en ju­nio de 1853 y murió en París el 5 de agosto de 1914. Estudió primeramente en el semi­nario de Orleáns, y luego en la Escuela Normal; doctoróse en 1882 con una tesis muy-interesante sobre La comedie après Mo­lière et le théâtre de Dancourt. Fue profesor de segunda enseñanza en Le Havre y Argel, y universitario en Besançon y Grenoble. Inició sus actividades en la literatura con dos tomitos de versos, Les médaillons (1880) y Petites orientales (1885), en los que se reveló parnasiano correcto e ingenioso.

Tras el gran éxito de sus primeros ensayos y artículos críticos publicados en la Revue Bleue y reunidos luego en los diversos vo­lúmenes de Los contemporáneos (1886-99, v.), dejó la enseñanza y se dedicó al pe­riodismo literario y teatral, Animado y brillante, pero poco profundo, pretendió ofrecer sobre todo los sentimientos propios respecto de la obra examinada; con ello, en la citada obra y en Impresiones de teatro (1888-98, v.), afianzó la crítica llamada «im­presionista». Lemaître fue asimismo fecundo — aun cuando mediocre — autor dramático, y na­rrador vivo y bastante refinado, siquiera superficial; en este aspecto cabe citar sus obras Los reyes (1893, v.) y Al margen de los viejos libros (1905, v.).

Conferenciante muy aplaudido, inició la costumbre de re­unir en volúmenes cursos completos; y así, aparecieron Rousseau (1907), Racine (1908), Fénelon (1910) y Chateaubriand (1912). In­teresado en la política, dirigió animadas campañas nacionalistas a partir de 1898, y luego se adhirió incluso al monarquismo de la «Action Française» y adoptó unas actitu­des de guía y de maestro de vida para las cuales carecía de la necesaria profundidad de pensamiento.

M. Bonfantini