Juhani Aho

(Brofeldt). N. en Lapinlaliti (Finlandia central) el 11 de septiem­bre de 1861, m. en Helsinki el 8 agosto de 1921; es el más importante prosista fin­landés después de Aleksis Kivi.

Su padre era el pastor protestante del lugar, y el joven A. pasó la infancia y la adolescen­cia en estrecho contacto con la población campesina. Marchó a Helsinki en 1880 para matricularse en la Universidad; pero aban­donó los estudios para dedicarse por com­pleto a la literatura y al periodismo.

La intimidad con la familia Járnefelt, a la que se añadió una violenta pasión por la ma­dre de su coetáneo Arvid Járnefelt, con­tribuyó a hacerle entrar en las corrientes intelectuales entonces en boga. En aque­llos años conoció la nueva literatura no­ruega, Zola, Tolstoi.

En sus primeras narra­ciones se muestra decididamente natura­lista: una de ellas, excesivamente larga, El ferrocarril [Rautatie, 1884], figura entre sus mejores obras. A continuación publicó la novela La hija del sacerdote [Papin tytár, 1885], análisis psicológico tendencioso de la burguesía.

Un año de estancia en París le llevó a sentir la influencia de Maupassant, Daudet y Bourget. Al regreso a su patria empezó a publicar en los perió­dicos con el título de Virutas [Lastuja], cosas vistas, bocetos y recuerdos, reunidos en ocho volúmenes, de 1891 a 1921.

De 1893 es la novela La mujer del sacerdote [Pa­pin Rouva], que recuerda los modelos de la narrativa escandinava, y de 1897 la no­vela histórica Panu, sobre el conflicto, toda­vía vivo en el siglo XVII, entre creencias mágicas y cristianismo en los bosques de Finlandia.

A. volvía a las tradiciones del pueblo finlandés, siguiendo el espíritu ro­mántico-nacional de finales del XIX y co­mienzos del XX, e inspirado por los recuer­dos de sus primeros años vividos en medio de la silenciosa naturaleza nórdica. Así na­ció en 1906 otra novela histórica, que trata de la época comprendida entre 1840 y 1860, La primavera y la recaída en el invierno [Kevát ja takataivi], y en 1911 Juha (v.), admirable por la lograda fusión de elemen­tos realistas y románticos.

En las novelas sucesivas se observa ya el cansancio. A. pasó los últimos años de su vida dedicado a pescar y a modernizar la traducción de la Biblia.

R. Wis