Josep Maria Folch i Torres

Nove­lista, comediógrafo y periodista catalán. Nació en Barcelona en 1880, murió en la misma ciu­dad en 1950. Inició su carrera literaria como periodista.

Muy joven aún dirigió L’Atlántida, revista fundada por un grupo de ami­gos de Jacint Verdaguer. También fue di­rector de La Tralla, semanario polémico que adquirió popularidad por sus valientes cam­pañas catalanistas; de 1905 a 1908 estuvo en Francia, donde se refugió al ser perseguido por supuestos delitos de imprenta.

En 1905 ganó el primer premio en un concurso con­vocado por El Poblé Catalá, con su no­vela Aigua avall, en la que se revelaba como narrador de nervio. Con los políticos Martí i Julia y Folguera i Duran, trabajó en la secretaría de la «Unió Catalanista»; también ayudó a Lluís Millet y Amadeu Vives en las tareas del «Orfeó Catalá».

Colaboró en La Veu de Catalunya y en el semanario satí­rico Cucut. En 1909 encontró su verdadera vocación al encargarse de la dirección de la revista infantil En Patufet, de la que debía ser inspirador y principal redactor hasta que dejó de publicarse a la termina­ción de la guerra civil (1939). Aneja al po­pular semanario, publicó una colección de novelas para la juventud que en poco tiem­po conquistaron a miles de lectores.

Los pri­meros títulos eran ingenuas aventuras más humorísticas que sentimentales, pero muy pronto nuestro autor derivó hacia la novela rosa, siempre con un fondo moralizador y de una marcada catalanidad en los tipos y los ambientes. Durante años y años, Folch i Torres fue publicando en su biblioteca una nove- lita mensual, que era esperada y leída ávi­damente por un público de colegiales, ado­lescentes de ambos sexos, amas de casa y no pocos jóvenes y hombres maduros. Para­lelamente publicaba todas las semanas en En Patufet una narración corta bajo el tí­tulo genérico de Páginas vividas (v.), en las que era aún más patente la finalidad edu­cativa y moralizadora perseguida por el autor.

Más tarde inició su obra teatral, en la que, al lado de felices escenificaciones de cuentos populares infantiles (La Ventafocs), dio comedietas de tono e intención análogos a los de sus novelas. La copiosa y continuada producción de Folch i Torres ha te­nido indudable influencia en la formación de las promociones catalanas del primer ter­cio de este siglo.