José Rubén Romero

Novelista mexi­cano nació en Cotija de la Paz, Michoacán, en 1890 y murió en 1952. Humorista de formación esencialmente autodidáctica, como tantos otros hombres de la revolución, fue cónsul en España, embajador en Brasil (1937-1939) y en Cuba (1939-1943), y rector de la Uni­versidad de Morelia (1944). Es una combi­nación de pelado, político y diplomático que conjuga sus calidades con extraordi­nario talento y las juega con un humorismo singular que hace del escritor un continua­dor brillante de la picaresca española. Cierto que no es su única obra ]La vida inútil de Pito Pérez (v.), pero sin ser exclusiva, es suficiente; claro que este personaje tiene frescos en la memoria los resultados de la revolución de 1920.

Grosero y refinado, lúbrico, sensual y delicadamente lírico, op­timista y amargado, este gran humorista mexicano, sin ser hondo, es brillante; y un intenso sentido humano se advierte a lo largo de su obra. Poco nos dicen sus Versos Viejos (1930); él es hombre de prosa, pero su prosa no pierde nunca la calidad poética. Sus primeras narraciones le dan el aire de un escritor regional: Apuntes de un lugareño (1932), Desbandada (1936), El pue­blo inocente (1936); pero ya se advierte la calidad del escritor de altura y la inspira­ción humana universal en la novela Mi caballo, mi perro y mi rifle, de la misma fecha (1936). Siguió con La vida inútil de Pito Pérez, obra de consagración del artista.

Y no añadió mucho más en su Anticipación a la muerte (1939) y en Rosenda (1946). Su sentir está volcado en sus narraciones, mu­chas de las cuales parecen autobiográficas; y ello queda ratificado al leer su Breve historia de mis libros. Este escritor elegante y lleno de incorrecciones gramaticales re­sulta un espíritu refinado que no teme con frecuencia al lodo: paradoja frecuente, so­bre todo, en tiempos de revolución.

J. Sapiña