José de la Luz y Caballero

Pedago­go y pensador cubano; nació en La Habana en 1800, murió en 1862. Una de las figuras cubanas más ilustres de su tiempo, aunque de interés literario muy relativo, «pues no tuvo tiempo de hacer libros, porque se había consagrado a formar hombres», según expresión de Martí. Estudió en el Seminario, pero no llegó a ordenarse; uno de sus maestros fue su tío, el sacerdote José Agustín Caballero (1771- 1835); también estudió Leyes. En 1824 subs­tituyó a Saco en la cátedra de Filosofía del Seminario de San Carlos, donde profesó du­rante dos años; pero el estado de su salud le aconsejó un viaje al extranjero, que se prolongó considerablemente, pues no regre­só a su país hasta 1831, con el instrumental necesario para acabar la organización de los laboratorios de Física y Química del Seminario citado.

Fue el verdadero orienta­dor de la vida intelectual en la isla; dirigió primero el Colegio de San Cristóbal, del barrio de Carraguao, y después el de El Salvador; y en uno y otro su labor fue magistral, a base de su método explicativo de carácter positivo y práctico, y de su ene­miga mortal contra el método memorístico en boga. En su largo viaje por Estados Uni­dos, Inglaterra, Francia, Italia, Alemania, Bélgica, Holanda, Suiza y Hungría, tuvo ocasión de escuchar y tratar a figuras como Ticknor, Prescott, Gay-Lussac, Cuvier, Wal­ter Scott y Humboldt; muchas e interesantes impresiones de este viaje quedaron espar­cidas por doquier. Lo más importante y fecundo de su labor ha quedado reflejado en el alma del pueblo cubano y en discursos, artículos e informes, que trató de recoger Alfredo Zayas en 1890 en las Obras com­pletas de don José de la Luz Caballero.

Aparte sus célebres Aforismos (v.), el tra­bajo más interesante que nos ha legado es su espléndido informe para la fundación del Instituto Cubano, que firmó con el conde de Villanueva; la institución no llegó a la realidad, pero el informe quedó en pie. Era un fogoso polemista, y la más ruidosa de sus polémicas fue la que entabló con los hermanos González del Valle acerca del eclecticismo, de la que salieron dos estu­dios: Impugnación al examen de Cousin sobre el Ensayo del Entendimiento Humano de Loche y Artículos varios de Filosofía que se refieren a la polémica iniciada en octu­bre de 1839. Son también de señalar su tra­ducción del Viaje por Egipto y Siria del conde de Volney y su Libro de lectura graduada para ejercitar el método explica­tivo (1833).

Su honradez y entereza quedan definidos con el siguiente hecho: por moti­vos de salud salió de nuevo en 1843 rumbo a los Estados Unidos y a Francia; en París tuvo noticia de que se le reclamaba con motivo de la famosa conspiración de la Escalera; se apresuró a regresar (1844) y fue sobreseída la causa. Luz y Caballero es un pensador racionalista y un pedagogo cubano que de­dicó su vida a formar ciudadanos para la grandeza y la independencia de su patria.

J. Sapiña