Jorge Gemisto Pletón

Nació en Constantinopla alrededor del 1355, murió en el Peloponeso hacia 1450. Es una singular figura de pensador y reformador político y religioso que se atrajo el interés de sus contempo­ráneos, suscitando cálidas aprobaciones y fanáticos odios. Vivió durante algún tiempo en Brusa, ciudad de la que los turcos se habían apoderado en 1361 y residencia en­tonces del sultán Amurates I y notable cen­tro de actividad filosófica y literaria.

En esta ciudad conoció a un erudito israelita, Elíseo, politeísta y seguidor de las doctrinas de Zarathustra. El hebreo le encaminó quizá a sus primeros estudios neoplatónicos; cam­bió entonces su nombre el «Colmo» por el «Desbordante». Hacia 1393 se trasladó a Mistra, capital de la provincia del Peloponeso y sede del gobernador Teodoro, hijo de Juan V Paleólogo, donde ejerció el cargo de juez y enseñó también filosofía, con lo que reunió un círculo de discípulos y ad­miradores, entre los cuales figuró Besarión. En 1415, preocupado por la apremiante ame­naza de los turcos, se dirigió al emperador Manuel en una carta en la que, después de haber descrito las miserables condiciones de vida de las poblaciones del Peloponeso, insistía sobre la necesidad de construir un muro defensivo en el istmo de Corinto para oponerse a las continuas incursiones ene­migas.

Sus consejos fueron atendidos por el emperador, que ordenó la construcción del muro llamado Hexamilio; ello indujo más tarde a Gemisto Pletón a dirigir otras dos cartas, una al emperador y otra al tirano Teodoro, en las que proponía un plan de reformas y de mejoras administrativas, sociales y militares tendentes a salvaguardar la libertad y el bienestar del Peloponeso. Este interés por los problemas políticos y sociales predominó siempre en el pensamiento de Gemisto Pletón y cons­tituyó el motivo fundamental de su mayor obra, las Leyes (v.). Inspirándose en la doc­trina política platónica y en los principios éticos y religiosos del estoicismo y del pi­tagorismo, trataba de encontrar la forma de organización social y estatal que asegurara mejor la felicidad de los hombres. En su sistema filosófico, cosmología, psicología y ética, estrechamente unidas entre sí, tienden a la solución del problema de la felicidad, único fin de la actividad humana, que él considera libre, aun admitiendo un determinismo cosmológico.

En 1427 recibió como donativo de Teodoro el castillo de Fanario y la tierra de Brisi, y el año siguiente fue consultado por Juan VI Paleólogo acerca del espinoso problema de la unión de la iglesia ortodoxa con la romana. Gemisto Pletón explicó su parecer desfavorable; ello no obstante, cuan­do diez años después, al aumentar el peligro, se vieron obligados los griegos a llegar a un acuerdo con Roma, fue escogido como uno de los representantes de la Iglesia Oriental en los concilios de Ferrara y de Florencia. En esta última ciudad se intro­dujo en los círculos literarios y mundanos y consiguió ganarse el favor de Cosme de Médicis, al que inició en la filosofía plató­nica. En este mismo período compuso la obra De la diferencia entre Aristóteles y Platón (v.), la cual, aunque de escaso valor, fue el punto de partida de la polémica entre platónicos y aristotélicos, contribuyendo no­tablemente a que se profundizara el estudio de la filosofía clásica.

Después del Concilio, Gemisto Pletón volvió a Mistra, reanudando su activi­dad de juez y trabajando sobre las Leyes, rodeado de la estimación pública y de la veneración de sus discípulos; allí fue visi­tado por Filelfo, quien escribió de él en tér­minos laudatorios. Murió tras una breve enfermedad, y en 1464 sus restos fueron trasladados a Rímini.

M. Frezza