John Ford

Nació en tomo a 1586, posible­mente en Ilsington (Devonshire), y murió en 1655 en Devon, según parece.Luego de ha­ber estudiado en el Exeter College de Ox­ford, fue admitido en 1602 en el Middle Temple; posteriormente debió de ejercer la abogacía.

Sin embargo, poco es lo que se conoce sobre su vida, e incluso parte de su producción se ha perdido. Inició sus acti­vidades literarias componiendo versos de circunstancias para grandes señores de la aristocracia, pero se dedicó especialmente al teatro y escribió comedias como Las fan­tasías castas y nobles [The Fandes Chaste and Noble, 1638], El engaño de la dama [The Lady’s Trial, 1639], «masques»», o sea repre­sentaciones alegóricas, y en particular tra­gedias, a las que se halla indudablemente vinculada su fama.

Cabe citar Lástima que sea una ramera (v.), El corazón roto (v.), Sacrificio de amor (v.) y Perkin Warbeck (1634), cuyo argumento está inspirado en la Historia del reinado de Enrique VIII, de Bacon (1622). En algunas de sus obras, como, por ejemplo, La bruja de Edmonton [The Witch of E., 1658], contó con la colabora­ción de Dekker, Webster y Rowley.

Ford es considerado actualmente el último y el más moderno de los grandes dramaturgos de la época isabelina; dotado de una penetración psicológica de fondo melancólico y notable­mente influida por el ejemplo de La ana­tomía de la melancolía, de Burton, enton­ces popular, así como de una gran finura en el análisis de las pasiones, en particular amorosas, próxima a la morbosidad y grata a los decadentes, es admirado también por la perfección formal de sus versos, cuya ar­monía elogiaba Swinbume, y por la pureza de su lenguaje, calificado por Coleridge «claro cual las estrellas en una noche de helada».

F. Mei