Johannes Ewald

Nació el 18 de noviem­bre de 1743 en Copenhague, donde murió el 17 de marzo de 1781. Conoció una infancia triste y agitada, quedando muy pronto huér­fano.

Abandonó los estudios de Teología por la milicia, y fue tambor en Austria durante la guerra de los Siete Años; sin embargo, no tardó en volver a su patria (1760), satisfecho de haber visto «montes y batallas».

Terminados los estudios teológi­cos, entregóse muy pronto a una existencia desordenada; mientras tanto, el contraste entre sus elevados ideales religiosos y la ruindad de su vida cotidiana le inspiraba profundas composiciones líricas, avance del romanticismo. Fruto de los estudios y los entusiasmos de estos años fue la tragedia Adán y Eva [Adam og Eva].

Tras haberse retirado por algún tiempo al campo des­pués de un ataque de gota, a su regreso a Copenhague (1771) se abandonó nueva­mente a los excesos de la bebida y el amor. A pesar de ello, siguió componiendo poe­sías y dramas: Rolf Krage (1770), Los sol­teros [Pebersvendene], Los aplausos bruta­les [De brutale Klappere, 1771], Arlequín patriota [Harlekin Patriot, 1772] y La muerte de Balder [Balders Dod, 1775].

For­zado a dejar de nuevo la capital, pasó dos años tranquilos, de 1773 a 1775, en Rungsted y se dedicó a la composición poética y a un sutil e interesante estudio autobiográ­fico, publicado póstumo, Vida y pensa­mientos [Levned og Meninger, 1804, 1808].

Dado nuevamente a la bebida, fue trasla­dado cerca de Humlebaek, donde una crisis religiosa hizo más profundos la espiri­tualidad y los matices de su lírica (Odas al alma). Volvió luego a Copenhague en 1777 y allí pasó los últimos años de su vida en­tre los sufrimientos de la gota, pero con una mayor serenidad espiritual y satisfecho del éxito alcanzado por sus obras; particular fortuna consiguió el drama musical Los pescadores (v.), representado por vez primera en 1780 y al que puso música J. F. Hartmann.

A. Manghi