Johann Christian Günther

Nació en Striegau (Silesia) el 8 de abril de 1695 y murió en Jena el 15 de marzo de 1723. De su pa­dre, médico, recibió las primeras enseñan­zas. Muy inteligente, el muchacho aprendió con rapidez y empezó pronto a cultivar la poesía, a pesar de la prohibición paterna. Enviado al colegio de Schweidnitz, viose alentado en su vocación poética; y cuando, a los veinte años, pasó a la Universidad de Wittenberg, embriagado por la vida estu­diantil cantó 3u libertad y sus jolgorios en canciones goliardescas, luego célebres. Los excesos en la bebida, los amores, las deu­das y la cárcel provocaron una ruptura con su padre que había de persistir a lo largo de toda su existencia; desesperado, buscó el remedio en el vino. En 1717 trasladóse a la Universidad de Leipzig. Mientras tanto, una oda dedicada al príncipe Eugenio de Saboya con motivo de la paz de Passarovtz acrecentó su fama de poeta. Un filólogo pro­tector suyo le obtuvo en Dresde un puesto de poeta cortesano; G., empero, compareció a la audiencia completamente ebrio. Otra familia de esta misma ciudad, que también le protegía, procuróle él cargo de preceptor de un conde; sin embargo, volvió asimismo a presentarse en estado de embriaguez.

Du­rante estos años de fracasos y desenfreno la única luz del poeta fue su amor a Leo­nor Jachmann. Casi nada sabemos acerca de tal mujer, a quien el poeta había conocido en su época escolar de Schweidnitz y a la cual dedicó sus primeras poesías amorosas; debió de ser una muchacha inteligente y sensible, llena de amor y comprensión hacia el impulsivo enamorado. En 1720 el poeta emprendió un viaje a Lauban con su amigo Schubart, y se estableció allí en calidad de médico; sin embargo, a las míseras con­diciones del lugar, que le impedían ganarse la vida, añadióse una grave enfermedad. Tan desesperado estaba que renunció volun­tariamente a Leonor, a pesar de lo cual experimentó una amarga tristeza cuando supo que la joven se casaba con otro. Acon­sejado por algunos amigos trató de ejercer la Medicina en una localidad de la frontera polaca, situada en una región cuyos habi­tantes tenían fama de disolutos, pero la con­ducta licenciosa que llevó allí acabó de per­judicar su salud. Para salvarle, indujéronle a entrar en relaciones con la hija de un pas­tor, quien condicionó el consentimiento para la boda a la reconciliación del poeta con su padre.

Por última vez G. pidió a éste un per­dón que le fue rechazado : su progenitor no quería creer en el talento poético del hijo, y veía en él únicamente a un libertino. Sa­cando fuerzas de flaqueza una vez más dirigióse a Jena para concluir sus estudios de Medicina; sin embargo, su organismo, ya minado por la tuberculosis, no resistió largo tiempo. Un año después de la muerte de G. fueron publicadas sus Poesías (v.), que por la apasionada sinceridad del tono y el intenso realismo de sus acentos cons­tituyen una reacción contra los artificios barrocos; en ellas volcó el autor su deses­peración y su desaliento.

V. M. Villa