Johan Ludwig Runeberg

Nació en Jacobstad (en el litoral finés del golfo de Botnia) el 5 de febrero de 1804 y murió en Borgá (Porvoo) el 6 de mayo de 1877. Pro­fundamente influido por la cultura sueca del siglo XVIII (Bellman, Kellgren, Franzén, Leopold, Lidner) y formado en la asi­dua lectura de los clásicos antiguos, singu­larmente de Homero, cuya claridad y sen­cillez genial oponía a la pomposa y altiso­nante retórica de E. Tegnér, compuso en estilo neoclásico obras épico-dramáticas en las que la fantasía aparece con demasiada frecuencia endurecida por la frialdad ale­górica; así, Poesías [Dikter, 1830-32], tra­ducciones del alemán de cantos populares serbios; Los cazadores de alces (1832, v.) y Hanna (1836, v.). Después de haber ac­tuado algunos años como preceptor en Saarijárvi y Ruovesi, apenas terminados los estudios (1822-27) en la Universidad de Abo (Turku), siguió la carrera docente en Helsingfors (actualmente Helsinki), a donde se trasladara en 1830, y obtuvo allí el título de profesor libre de Elocuencia con Specimen academicum Medeam tragoediam Euripidis cum Medea Senecae compar ans.

En el año 1831 contrajo matrimonio con Fredrika Tengstrom, y de 1832 a 1837 ganóse la vida con colaboraciones en los periódicos. Este último año inició la enseñanza del latín en el Instituto de Borgá, y en 1838 fue orde­nado sacerdote. Con la tranquilidad pro­vinciana renació su inspiración más genuina, basada en el humanismo clásico y el idea­lismo cristiano (v. El rey Fialar), y surgió de este suerte la obra maestra del autor: el ciclo épico Cuentos del alférez Stál (v.), sobre las gestas del pueblo finlandés en la desgraciada guerra de 1808-09 contra Ru­sia. Frente a la pompa seudoheroica de la tradición nacionalista sueca del siglo XVII y el carácter retórico del XIX, la poesía patriótica de Runeberg presenta un acento duro, áspero, viril y desnudo que le confiere una fuerza singular. La fama del literato, que ya en 1839 había atravesado las fronteras del país (X. Mamier diole a conocer en una serie de artículos aparecidos en la Revue des Deux Mondes), aumentó cuando, luego de 1850, fueron publicados sus sal­mos. El escaldo nacional de Finlandia llegó a ser asimismo en Suecia uno de los poetas más populares y apreciados.

M. Gabrieli