Joan Salvat-Papasseit

Poeta cata­lán. Nació en Barcelona él día 16 de mayo de 1894 y murió en la misma ciudad en 1924. Su infancia fue humilde y triste; vivía en el barrio marítimo de la Barceloneta. Sus es­tudios fueron elementales, pero ya desde la adolescencia era un lector voraz. Pasó de uno a otro oficio, todos inestables y mal retribuidos; finalmente consiguió un modes­to empleo en una céntrica librería, donde trabajaba con su esposa. Minado por la tuberculosis, pasa una temporada en el sanatorio de la Fuenfría, en la sierra de Guadarrama. Hacia los veinte años empezó su actividad literaria de tono socialista y re­belde y fondo cristiano. Escribe un libelo en castellano con el el título Humo de fábrica firmado con el seudónimo «El gorkiano», en el que se enfrenta con la burguesía indus­trial; más tarde funda el periódico subver­sivo Un enemic del poblé.

Su primer libro de versos aparece en 1919 (Poemes en ondes hertzianes), seguido de L’irradiador del port i les gavines (1921), en los que imita, más en la forma que en espíritu, las innovacio­nes vanguardistas de Guillaume Apollinaire. Les conspiracions (1922) son el resultado de su estancia en el sanatorio castellano; es un cuaderno en el que exalta el anhelo de libertad de su país frente a la hegemonía de la meseta. El mismo año aparece La gesta deis estels, y en 1923 su mejor colección: El poema de la rosa ais llavis, en el que estalla su sensualismo ingenuo, su afección a la vida y a los placeres humildes, el amor como un alegre y limpio acto de posesión carnal. Este libro contiene tal vez los poe­mas cimeros de la poesía amorosa en cata­lán. «La desnudez de los cantos de amor de Salvat-Papasseit — escribe certeramente J. M. López- Picó — se mueve entre alas y es como la desvergüenza de los niños.»

Hay momentos en que su acento sincero y espontáneo lo acerca al Maragall de la «palabra viva», el que se llama a sí mismo «pura criatura de la Providencia». Su obra póstuma, óssa me­nor, fue encontrada debajo de la almohada de su lecho de muerte. Hoy, Salvat-Papasseit y su obra han pasado a ser la bandera y el punto de partida de las más jóvenes generacio­nes de poetas en Cataluña.

J. Oliver