Jean-Henri Fabre

Nació en Saint-Léons (Aveyron) el 22 de diciembre de 1823 y murió en Sérignan (Vaucluse) el 11 de octubre de 1915.

Fue una popular figura de maestro elemental casi autodidacto, típica de una época de la cultura europea y de un am­biente donde un espontáneo y lozano amor a la naturaleza se convertía en ciencia y el positivismo científico hacíase poesía.

Du­rante su juventud conoció una existencia mísera y se ganó la vida mediante labores campesinas; probablemente entonces, pues­to en contacto con las plantas y los animalillos del campo, sintió nacer el amor mi­nucioso y paciente por las cosas de la Natu­raleza y singularmente por los insectos, que tanta fama había de proporcionarle.

Además de trabajar y observar, iba estudiando, sin nadie que le orientase. De esta suerte pudo ingresar en la Escuela Normal para maes­tros elementales, de Aviñón. Obtenido el título correspondiente, enseñó en Carpen- tras y Ajaccio, prosiguió sus investigacio­nes entomológicas y compuso numerosos tex­tos escolares para la enseñanza de las cien­cias, de la Botánica en particular.

En 1852 obtuvo la cátedra de Química del liceo de Aviñón, donde permaneció hasta 1871; en esta fecha, ya tranquilo en cuanto a su si­tuación económica (sus obras habían alcan­zado una considerable popularidad), retiróse a la vida privada y volvió al campo. A par­tir de 1878 vivió en su retiro de Sérignan, donde murió.

De sus textos, conocieron una celebridad mundial los Recuerdos ento­mológicos (v.), diez tomos (o, mejor, diez series de ensayos, por cuanto no se trata de una obra sistemática) publicados entre 1879 y 1907 (su última edición, en París, es de 1919-25).

G. Preti