Jean Bodin

Nació en Angers en 1529 ó 1530 y murió en Laon en 1596 ó 1597. Muchos detalles de su biografía, entre ellos el mismo lugar de nacimiento, resultan incier­tos o discutibles, y lo mismo cabe afirmar de su fe religiosa (católica o calvinista) y de la ortografía de su apellido.

Algunos le consideran hijo de una hebrea conversa. Estudió primeramente en Angers y luego en Toulouse, en la Orden de los carmeli­tas, que después abandonó. En esta última ciudad obtuvo la cátedra de derecho roma­no; pero, no satisfecho, dejóla en 1561 y marchó a París a ejercer la abogacía. Pos­teriormente renunció también a ésta y en­tró al servicio del rey.

En 1570 fue nom­brado por Carlos IX procurador de las aguas y los bosques de Normandía, cargo que le permitió exteriorizar todo su celo en de­fensa de los derechos reales frente a la no­bleza. Un año después, sin embargo, pasó, en calidad de consejero, al servicio de un hermano del monarca, el duque de Alengon; con ello viose envuelto en las contro­versias religiosas contemporáneas, y debido a su espíritu de tolerancia se atrajo las sos­pechas de los católicos intransigentes.

Sus ideas políticas nacen sobre el terreno vivo de un interés inmediato: la necesidad, en una Francia ensangrentada por las luchas de las facciones, de una monarquía sólida y centralista. En De la república (v.) in­tenta precisamente dar una justificación ju­rídica al absolutismo monárquico, el cual, en la práctica, resultaría moderado gracias a los límites impuestos por los Estados Ge­nerales.

Mientras tanto había obtenido el favor del nuevo soberano Enrique III, y diputado en 1576 del Tercer Estado de Vermandois en los Estados Generales de Blois, poco después asumió el cargo de «presidial» de Laon (1577 ó 1578).

No obstante, en esta asamblea se opuso a la intransigencia reli­giosa de la Liga, de la que el mismo rey se había convertido en jefe y representante, y, olvidando su pasado de monárquico fer­voroso, contrarió las peticiones reales de me­dios financieros para combatir a los hugo­notes.

Dicha actitud impidió a Bodin cualquier progreso en su carrera política; así lo com­prendió, y, por ende, a fin de restablecer su fortuna, volvió junto al duque de Alengon, en pos del cual estuvo en Inglaterra y Flandes. La muerte de éste, empero, cons­tituyó para él un grave contratiempo, que posteriormente forzóle a someterse a la Liga, entonces victoriosa.

Ello, sin embargo, no le evitó la acusación de herejía, en 1587. La llegada de Enrique IV al poder alentó sus esperanzas y las de otros moderados. Sin embargo, no mucho después B. murió en Laon, adonde vivía retirado y entregado al estudio.

Había publicado De la república en 1576, y en 1580 La demonomanía; a 1566, empero, se remonta su primera obra im­portante sobre el método del conocimiento histórico. Inédita permanecía Heptaplome- res. La publicación, en el citado año, del Methodus ad facilem historiarum cognitionem merecióle ya notable fama.

Bodin se opo­nía al esquema teológico medieval que con­sideraba la marcha de la historia cual una progresiva decadencia a partir de la Edad de Oro, y lo reemplazaba por el criterio del desarrollo natural, de carácter renacentista.

El espíritu de tolerancia religiosa, ya pre­sente en Methodus y en De la república, informa todo el Diálogo de las siete partes sobre los arcanos misterios de las cosas supremas (v.), donde queda anunciado el teísmo.

Vinculada a una mentalidad medie­val se halla, en cambio, La démonomanie des sorciers (1580), especie de manual para los jueces de los procesos contra brujas. Citemos, finalmente, una obra de economía política, Réponse aux paradoxes de M. de Malestroict (1568), en la que Bodin examina el problema del aumento de los precios, lo relaciona con la creciente oferta de metales preciosos ocasionada por el descubrimiento de América, y anticipa, de esta suerte, la teoría cuantitativa de la moneda, según la cual la capacidad adquisitiva de ésta de­pende de la cantidad de los medios de pago.

M. Biscione